Naipyidó, una ciudad fantasma como nueva capital

D. MENOR RANGÚN.

El Papa pudo conocer ayer de primera mano uno de los lugares más inquietantes del mundo, Naipyidó, la ciudad construida por la cúpula militar de Myanmar a 320 kilómetros al norte de Rangún en una zona donde sólo había antes arrozales, bosques y plantaciones de caña de azúcar. Allí se reunió con el presidente Htin Kyaw, primer civil en acceder al cargo en décadas, así como con la Consejera de Estado y líder política Aung San Suu Kyi.

Capital del país desde 2005, Naipyidó es una urbe con un toque fantasmagórico, pues en sus gigantescas avenidas de hasta 20 carriles apenas circulan automóviles ni se ven viandantes. Los ministerios y otros centros oficiales están muy separados los unos de los otros e incluso hay edificios con un foso defensivo a su alrededor, como la sede del Parlamento o el Palacio Presidencial, que ayer visitó Francisco.

La seguridad fue la obsesión que llevó a levantar esta ciudad al general Than Shwe, que aunque ya está retirado, a sus 84 años sigue siendo el hombre fuerte en la sombra del Ejército birmano. Pensaba que sólo desde una capital con el urbanismo como Naipyidó podría aguantar un levantamiento popular o una posible invasión por parte de Estados Unidos.

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