Los musulmanes mantienen el pulso a Israel

La Policía israelí usó gases lacrimógenos en una calle de Jerusalén. :: amar awad/ reuters/
La Policía israelí usó gases lacrimógenos en una calle de Jerusalén. :: amar awad/ reuters

Los fieles se niegan a pasar por detectores de metales para orar en la Explanada de las Mezquitas

ANA CÁRDENES JERUSALÉN.

La violencia marcó la jornada del viernes, día sagrado para los musulmanes, en Jerusalén Este y Cisjordania, donde tres jóvenes palestinos murieron y 400 resultaron heridos por la acción de la Policía israelí durante las protestas por las medidas de control de Israel en el entorno de la Explanada de las Mezquitas. Los palestinos consideran que el refuerzo de la seguridad -la colocación de detectores de metales- supone un intento de Tel Aviv por apropiarse del lugar, el tercero más sagrado del islam y el más venerado por el judaísmo, pues alberga el también denominado Monte del Templo, a cuyos pies se encuentra el Muro de las Lamentaciones.

Miles de musulmanes se acercaron a las inmediaciones de la Explanada y se negaron a atravesar los detectores de metales que Israel instaló el día 16, después del ataque cometido dos días antes por tres árabes israelíes, que asesinaron a dos policías y luego fueron abatidos por las fuerzas de seguridad. Los fieles se agruparon en las calles adyacentes para rezar. La tensión se extendió alrededor del recinto, situado en la Ciudad Vieja de Jerusalén Este -ocupada por Israel en la Guerra de los Seis Días de 1967- y que tanto musulmanes como judíos consideran suelo sagrado. Estallaron incidentes en diversos barrios de Jerusalén Este y Cisjordania, donde cientos de palestinos lanzaron piedras y cócteles molotov contra las fuerzas de seguridad israelíes, que cargaron contra los manifestantes. La Policía sólo permitía acercarse a la Explanada a las mujeres y a los varones mayores de 50 años. Las calles se llenaron de alfombras de oración y fieles, mayoritariamente hombres, arrodillados ante decenas de policías que les cortaban el paso en los puntos de fricción, especialmente en las puertas de Damasco y de los Leones.

«Es humillante, nunca lo aceptaremos. Llevamos muchos días llorando por este tema. Nadie ha entrado a rezar dentro, todos estamos fuera para pedir que quiten los detectores», dijo a Efe Fátima, emocionada tras participar en la oración. «¿Por qué tenemos que atravesar los detectores? Sólo venimos a rezar. Queremos acceder libremente», explicó Ziad. Los arcos, añadió, no son necesarios porque «en todas partes tienen cámaras de seguridad». Al preguntarle por qué son inaceptables los detectores, cuando estos están en muchos lugares sagrados, incluida La Meca, el diputado árabe israelí Ahmed Tibi fue tajante: «La Meca no está ocupada. Al-Aqsa sí está ocupada, es una diferencia sustancial. Los palestinos temen que se quiera aprovechar la situación para cambiar el estatu quo».

Tres palestinos muertos

Al menos tres palestinos murieron por la acción de la Policía: Mohamed Sharaf, un joven de 18 años del barro jerosolimitano de Ras Al Amoud,por un disparo en el cuello; Mohamed Hasán Abu Ganem, de 19 años, muerto en enfrentamientos en el barrio de A Tur; y Mohamed Lafi, de 17 años, herido en el barrio de Abu Dis, que murió poco después en el hospital de Ramala.

Un vídeo difundido en redes sociales muestra cómo al menos dos de las familias de los fallecidos se llevaron los cadáveres del hospital Makased, en el Monte de los Olivos, para enterrarlos de inmediato y evitar su confiscación por las autoridades israelíes.

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