Las municipales lusas juzgan el apoyo de los radicales al Gobierno socialista

Aunque muchos creían que la bautizada como 'geringonça' -chapuza- fracasaría, el acuerdo ha permitido aprobar dos Presupuestos del Estado

PAULA FERNÁNDEZ

lisboa. Casi dos años después de prestar su apoyo a los socialistas para que pudiesen gobernar en Portugal, la izquierda radical se somete hoy a una especie de examen en las elecciones municipales, en las que sus votantes mostrarán si aquella alianza fue acertada o un error. Desde noviembre de 2015, los socialistas gobiernan en Portugal en minoría con el apoyo expreso del marxista Bloque de Izquierda (BE) y del Partido Comunista Portugués (PCP), una unión inédita en la democracia lusa.

Aunque no eran pocas las voces que apuntaban al fracaso de esta «geringonça» -'chapuza', en español-, que es como se conoce a la alianza, casi dos años después se mantiene viento en popa y ha logrado aprobar dos Presupuestos del Estado.

El BE conquistó una importante victoria en las legislativas de 2015, cuando logró alzarse como la tercera fuerza política del país vecino -sólo por detrás de socialistas y socialdemócratas- con más del 10% de los votos, su mejor resultado hasta la fecha. Sin embargo, el partido, nacido en 1999, tiene una presencia reducida a nivel municipal y no gobierna en ningún ayuntamiento portugués.

El otro socio de la izquierda radical, el PCP, sufrió un revés en las últimas legislativas al verse superado por el BE. Tradicionalmente el partido más a la izquierda del arco legislativo portugués, y enemistado con los socialistas, su apoyo para que António Costa gobernase fue visto como una apertura que corría el riesgo de no ser bien acogida.

Los comicios, en los que se eligen 308 alcaldes, servirán también para poner a prueba el dominio de los socialistas y el liderazgo de Pedro Passos Coelho al frente del socialdemócrata PSD, que lidera la oposición.

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