Muere a los 90 años Reynaldo Bignone, el último dictador de Argentina

M. VALENTE BUENOS AIRES.

Con diez condenas a prisión por delitos de lesa humanidad falleció ayer a los 90 años el último dictador argentino: Reynaldo Bignone. El excomandante que cedió el mando al presidente democrático Raúl Alfonsín en 1983 estaba preso pero había sido trasladado al Hospital Militar por una fractura de cadera. Murió cuando iba a ser operado. Bignone había asumido el poder en julio de 1982 tras el fracaso del régimen en su intento de recuperar las islas Malvinas. Durante su gestión se resolvió convocar a elecciones y las ganó Alfonsín, que ordenó el juicio a los principales jerarcas.

En el período de Bignone se destruyeron archivos sobre la represión y se dictó una amnistía para uniformados por todos los delitos cometidos entonces, cuando se produjeron miles de secuestros, torturas, desapariciones, asesinatos y apropiación de niños. Tras eludir el primer juicio que condenó a Jorge Rafael Videla y otros porque se exoneró a la última junta militar, los procesos contra Bignone se reactivaron en 2003, al derogarse las leyes de amnistía.

Al dictador se le condenó a cadena perpetua en tres casos y a penas de más de quince años en otros siete juicios. Entre los procesos que se le siguieron estuvo el de apropiación de 35 niños -de los cuales 25 lograron recuperar las Abuelas de Plaza de Mayo-. También fue condenado por el Plan Cóndor -la coordinación de la represión entre las dictaduras del Cono Sur-, por graves delitos en sedes castrenses y en otros sitios intervenidos por el régimen como el hospital Posadas, donde fueron detenidos y desaparecidos médicos y enfermeros. Al igual que el excomandante Luciano Benjamín Menéndez, que murió hace una semana y estaba bajo arresto, Bignone nunca manifestó arrepentimiento por sus crímenes ni aportó datos para dar con el paradero de los fallecidos o de los niños apropiados.

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