Dos muchachas mueren apuñaladas al grito de «Alá es grande» en Marsella

La Policía reduce al sospechoso en las inmediaciones de la estación de Saint-Charles, mientras una mujer, al fondo, yace en el suelo. :: afp/
La Policía reduce al sospechoso en las inmediaciones de la estación de Saint-Charles, mientras una mujer, al fondo, yace en el suelo. :: afp

El Gobierno francés se muestra prudente sobre la motivación terrorista del agresor, un delincuente no fichado por yihadismo

FERNANDO ITURRIBARRÍA PARÍS.

Un delincuente común, no fichado por yihadismo, mató ayer a puñaladas al grito de «Alá es grande» a dos mujeres de 17 y 20 años en la estación ferroviaria Saint Charles de Marsella en un ataque que investigan los servicios antiterroristas. El Gobierno francés se mostró muy prudente respecto a la posible motivación yihadista del agresor, que fue abatido a tiros por militares en patrulla de vigilancia. Se indaga si el asesino conocía a sus víctimas: la primera fue herida en nuca y espalda mientras la segunda recibió cuchilladas mortales en tórax y abdomen.

Mientras el alcalde de Marsella consideró que «se trata de un atentado terrorista», el ministro del Interior, Gérard Collomb, declaró que «este acto podría ser de carácter terrorista, pero de momento no podemos afirmarlo». La prudencia del Ejecutivo obedece al extraño comportamiento del atacante en las grabaciones de las cámaras de la estación. Hacia las dos menos cuarto de la tarde apuñaló mortalmente a la primera mujer, escapó, volvió sobre sus pasos, mató a la segunda, y reanudó la huida antes de ser mortalmente tiroteado por soldados de la 'operación Centinela'.

Mélanie, una mujer que se encontraba en el vestíbulo en el momento del ataque, relató que «había un grupo de personas sentadas en un banco a unos 100 o 150 metros de mí». «Oí gritos y vi a un hombre que estaba sentado caer al suelo. Escuché al atacante con un cuchillo gritar «Alá Akbar» ('Dios es el más grande' en árabe) y le vi que trataba de atacar a otras personas», declaró a la emisora France Info. La testigo presencial añadió que se produjo «un enorme movimiento de gente» y que oyó «disparos menos de un minuto después de haber presenciado al ataque pues la intervención (de los soldados) fue extremadamente rápida».

Dominique, otra viajera, testimonió que el agresor «estaba en una esquina y era raro». «Tenía una cuchillo en la manga, atrapó a una chica por detrás y la acribilló a puñaladas. Cuando salí corriendo vi a otra en el suelo llena de sangre. Por cosa de diez metros me podría haber tocado a mí», contó con la voz entrecortada por la emoción en la televisión francesa.

Lionel, un estudiante de Medicina que se disponía a tomar un tren a Lyon, relató al diario 'Le Figaro' que «en menos de cinco minutos decenas de policías llegaron por todos lados y bloquearon todos los accesos». La estación fue evacuada de inmediato, se acordonó todo su perímetro y el tráfico ferroviario quedó interrumpido hasta su reanudación progresiva a partir de media tarde.

En solitario

Fuentes policiales indicaron que el agresor, que actuó en solitario, era conocido bajo siete identidades diferentes en Francia y varios países del Magreb. Sin antecedentes por terrorismo, estaba fichado como delincuente común por una decena de robos, tráfico de estupefacientes y otros delitos menores.

No llevaba encima documentos de identidad. Portaba un cuchillo de carnicero y un segundo cuchillo. Los soldados realizaron un disparo conminatorio y acto seguido lo alcanzaron con al menos dos balazos. Ya abatido, las fuerzas de seguridad se aseguraron de que no estuviera pertrechado de un chaleco explosivo.

La sección antiterrorista de la Fiscalía de París, con competencia nacional en la materia, abrió una investigación por asesinatos con carácter terrorista, tentativa de asesinato a persona depositaria de la autoridad pública y asociación de malhechores con fines terroristas. Las pesquisas fueron encomendadas a la dirección central de la Policía Judicial y a la dirección general de la Seguridad Interior (servicios de información). De confirmarse su índole terrorista, el atentado fue el primero con arma blanca en un lugar público que causa muertos en territorio francés. Hace poco más de un año, el 22 de julio de 2016, el autoproclamado Estado Islámico había llamado en un vídeo a degollar a los «infieles» en las calles de Marsella, París y Niza.

Estado de emergencia

El ataque se produjo en el último mes del estado de emergencia, prorrogado por el Gobierno hasta el 1 de noviembre próximo para hacer frente a la muy elevada amenaza terrorista reinante en Francia, donde desde 2015 se ha registrado una serie de atentados yihadistas que han causado 239 víctimas mortales. El último se remontaba al pasado 20 de abril, tres días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, cuando un policía fue muerto a tiros en los Campos Elíseos de París por un agresor armado con un fusil de asalto.

El presidente francés, Emmanuel Macron, se mostró «profundamente indignado por este acto bárbaro». El primer ministro, Edouard Philippe, saludó «el coraje y el profesionalismo de los soldados que neutralizaron al criminal y frenaron su locura mortífera».

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