El ministro de Trabajo de Macri no predica con el ejemplo

Jorge Triaca. :: d. fernández/
Jorge Triaca. :: d. fernández

Jorge Triaca enfurece a los argentinos al revelarse que no tenía dada de alta a su empleada del hogar, a la que enchufó en un sindicato para no pagarle

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

El Gobierno de Mauricio Macri se enfrenta a una crisis con desenlace incierto después de que se conociera que el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, insultó de manera furibunda a la empleada de su residencia familiar, contratada en condiciones sumamente irregulares. Tras la agresión, la empleada fue despedida sin causa y sin indemnización. En un intento por aplacar la polémica, Triaca se fue de vacaciones y el Gobierno le mostró públicamente su apoyo, pero las críticas no cesan. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, salió a respaldar al titular de Trabajo, una figura clave en un momento en el que el Ejecutivo de Macri aborda la discusión anual por el aumento de salarios. Peña dijo que Triaca era un «excelente» ministro, que realizaba una gestión «ejemplar» y, pese a que reconoció que cometió «un error», recordó que «pidió disculpas» y que, por lo tanto, «no le va a costar el cargo».

«Sandra, no vengas más. No vengas porque te voy a mandar a la concha de tu madre. Sos una pelotuda», le espetó Triaca a Sandra Heredia, su empleada del hogar, por retrasarse unos minutos al abrirle la puerta al ministro, que está en silla de ruedas. Después de que el audio se difundiese por WhatsApp, el ministro se disculpó por el «exabrupto», que atribuyó a su nivel de estrés. Pero Heredia se había quedado sin casa y sin empleo y ya había iniciado una demanda laboral por despido injustificado. La mujer reveló que entre 2012 y 2015 no estaba registrada como empleada de la residencia a pesar de que trabajaba y vivía allí.

Fue inscrita en la Seguridad Social a finales de 2015, días antes de que Triaca fuese nombrado ministro de Macri. Desde esa fecha, la trabajadora recibía la mitad de su salario de manera legal y la otra en negro. La mujer tenía su vivienda en la residencia y manejaba la agenda de Triaca cuando el ministro trabajaba desde la casa. Allí se realizaban fiestas y reuniones con ministros y sindicalistas.

En un programa de televisión emitido en 2016, Triaca presentó a Heredia como «Sandrín, la que hace todo acá». «Es nuestra casera. Tira el centro, cabecea y hasta prepara el asado», alardeó durante la emisión, que mostró a la empleada trabajando en la parrilla. Heredia reveló, además, que en abril de 2017 pidió un aumento de salario y el ministro se lo negó, pero le ofreció a cambio «un trabajito» en un sindicato que había sido intervenido por el Gobierno por presunta corrupción, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU). El secretario general del SOMU está preso. Sus abogados declararon que ya conocían otros casos de empleados personales de funcionarios y ministros que reciben su paga como interventores del sindicato y que van a pedir al juez que llame a declarar a Heredia.

La mujer aseguró que era interventora en uno de los locales del SOMU pero que los Triaca le dijeron que «su prioridad» seguía siendo la residencia familiar donde debía estar disponible 'full time'. El hermano de Triaca explicó que la mujer fue despedida porque tiene «una enfermedad psíquica bastante grande», pero el ministro admitió que le dio un cargo en SOMU porque era una persona de su confianza.

Heredia fue despedida este mes por un cuñado de Triaca que le dijo que no había causa para su cese y que se trataba de «un ciclo cumplido». Le aseguró que le darían empleo en otro sindicato intervenido. La mujer asegura que son cerca de 200 las personas nombradas por Triaca en el SOMU. La Oficina Anticorrupción prometió investigar el caso, mientras el ministro sigue de vacaciones y sus abogados tientan a Heredia con un generoso arreglo de cese laboral.

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