México no pagará el muro, pero que Peña Nieto no lo diga en público

M. GALLEGO NUEVA YORK.

Hace tiempo que se esfumó la esperanza de que el Donald Trump con quien tratan los líderes mundiales en privado se distancie del atorrante que aparece en público. Cada filtración de sus conversaciones escandaliza a propios y extraños. La última cayó ayer en manos de 'The Washington Post'. Confirma su estilo impetuoso y despótico, su admiración por Putin y su conciencia de que México no pagará por el muro.

A Trump no le importa, «ya sacaremos el dinero de otro lado». Lo fundamental es que Enrique Peña Nieto no lo diga en público. «Con eso no puedo vivir», aclara después de haberse pasado toda la campaña diciendo a sus seguidores que México pagaría por el muro, aunque tuviera que congelar las cuentas de todos los mexicanos en EE UU o imponer un arancel a las importaciones que llegan de ese país. «Cuando se nos presione a contestar lo que ambos debemos decir es que 'ya lo arreglaremos'», le instruyó en su primera conversación telefónica, en enero. «Ya verás, va a ser un muro precioso, yo sé mucho de construcción».

El mandatario mexicano le dejó claro que no apoyaría el polémico muro por bonito que fuera, pero aceptó, en pro de la conciliación, no seguir hablando de ello en público. Fue Trump quien violó la promesa poco después tuiteando que «si no va a pagar el muro será mejor que no venga». Peña Nieto canceló de inmediato su visita a la Casa Blanca.

Con todo, le fue mejor que al primer ministro australiano, Malcom Turbull, que intentó convencerle de que respetase el pacto firmado con el Gobierno de Obama para acoger a 1.250 refugiados. «Ese es un pacto horrible que yo nunca hubiera hecho. En lo que a mí respecta, ya basta Malcom. He tenido bastante». Y le espetó que esa llamada era el «más desagradable» de todos sus primeros contactos con otros líderes del mundo. «La de Putin fue muy agradable», zanjó.

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