Merkel prepara el cambio generacional

La canciller apuesta por una mayoría de jóvenes de su partido para iniciar su cuarto mandato, en el que también repetirán algunas veteranas figuras

J. C. BARRENA

berlín. Casi seis meses después de las elecciones legislativas y tras el más largo proceso de la historia para la formación de un ejecutivo en Alemania, la canciller federal, Angela Merkel, puede presumir de nuevo gobierno para iniciar el miércoles su cuarta legislatura consecutiva. Muchos presumen que será la última, pero también lo decían de la que acaba de finalizar y ahí sigue. El SPD sostendrá por tercera vez un gobierno de Merkel, pero a costa de renunciar al deseado liderazgo de la oposición. Tan laborioso como negociar un acuerdo de coalición ha sido también el reparto de carteras.

Siete políticos de la CDU, tres de sus hermanos de la CSU y seis del SPD. Solo la titular de Defensa, la cristianodemócrata Ursula von der Leyen, repite en el cargo, mientras Peter Altmeier (CDU) pasa del Ministerio de la Cancillería al de Economía. El resto de los correligionarios de la canciller en su Consejo de Ministros son gente nueva y joven. Y entre ellos destaca Jens Spahn, de 37 años, rival declarado de Merkel, a la que ambiciona suceder, miembro del ala más a la derecha de la CDU y homosexual declarado, que será el nuevo titular de Sanidad. Su partido se ha adjudicado también las carteras de la Cancillería, con Helge Braun, así como Educación y Agricultura, ocupadas por Anja Karliczek y Julia Klöckner.

Los socialdemócratas, por su parte, han obtenido tres de las carteras de mayor peso. El presidente interino del SPD, Olaf Scholz, será vicecanciller federal y ministro de Finanzas. Heiko Maas cambia Justicia por Exteriores y Hubertus Heil asume Trabajo y Asuntos Sociales. Svenja Schulze ocupará Medio Ambiente y la antigua jueza del Constitucional Katarina Barley se hará cargo de Justicia y cede la cartera de Familia a la joven Franziska Giffey. Mientras CDU y SPD han iniciado el cambio generacional, los socialcristianos bávaros arruinan la media de edad del gabinete, que podría ser inferior a los 50 años, y no aportan una sola mujer.

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