Merkel y Macron acuerdan reforzar las fronteras

Emmanuel Macron y Angela Merkel, durante su encuentro de ayer en el palacio de Meseberg. :: L. M. / AfP/
Emmanuel Macron y Angela Merkel, durante su encuentro de ayer en el palacio de Meseberg. :: L. M. / AfP

La canciller alemana y el presidente francés defienden ampliar la plantilla del Frontex y limitan la petición de asilo al país de entrada

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

Durante las más de cuatro horas que la canciller alemana, Angela Merkel, estuvo reunida ayer con el presidente francés, Emmanuel Macron, la inmigración ocupó un espacio destacado. Sobre todo cuando las tensiones entre los partidos conservadores germanos por los refugiados amenazan con hacer saltar por los aires la coalición de Gobierno. En el encuentro, celebrado en el palacio de Meseberg, a las afueras de Berlín, Merkel se reafirmó en que «nuestra meta sigue siendo una respuesta europea a ese reto». Y como primer paso para preparar la cumbre de líderes europeos de final de mes, ambos redactaron una propuesta conjunta para reforzar las fronteras exteriores de la UE e impedir que los 'sin papeles' pidan asilo en un país diferente al que entraron.

Tras reconocer que diseñar una política común de asilo en Europa es un objetivo difícil, Merkel celebró poder contar con el respaldo de Francia que le aseguró Macron. Este declaró que la UE necesita un «eficiente sistema de solidaridad y responsabilidad», en el que los refugiados sean registrados nada más pisar suelo europeo para comenzar inmediatamente un proceso de asilo.

En ese sentido, Merkel señaló que el acuerdo de Dublín ya contempla ese supuesto, pero subrayó que con frecuencia ese pacto no funciona en la práctica. El presidente francés señaló que hay que buscar el diálogo con los países de procedencia y tránsito de los refugiados, sobre todo con Libia, para acabar con las bandas de traficantes de personas. «El riesgo humanitario comienza en el momento en el que se abandona la costa libia», señaló Macron, que urgió a mejorar «la protección de las fronteras europeas». Por esa razón, expresó su apoyo a la Comisión Europea en su propuesta de aumentar hasta 10.000 el número de empleados de la agencia fronteriza europea Frontex.

LA CLAVEEl Tribunal Europeo señala que los 'sin papeles' tienen derecho a permanecer en la UE hasta resolver su caso

Además de mostrar igualmente su visto bueno a la propuesta de la Comisión Europea y de Austria para reforzar Frontex con más personal, Merkel incidió en la necesidad de impedir lo que se denomina la «migración secundaria» entre países del bloque, lo que significa buscar el lugar más conveniente para pedir protección legal mientras se avanza hacia una estandarización de los criterios de asilo. La líder germana insistió en que «no se puede elegir el país» de la UE en el que se pide asilo y que debe ser el Estado de entrada el responsable de gestionar esta demanda. Incluyó así en la propuesta franco-alemana una reivindicación de sus aliados en el Ejecutivo de Berlín, los conservadores bávaros de la Unión Socialcristiana (CSU) con los que libra un abierto enfrentamiento por la cuestión migratoria.

«Un nuevo capítulo»

«Abrimos un nuevo y amplio capítulo», destacó Merkel al referirse a la llamada 'Declaración de Meseberg' en la que Alemania y Francia sumaron sus propuestas de reformas para las negociaciones que tendrán lugar en la próxima cumbre de la UE el 28 y 29 de junio. Los dirigentes francés y alemán se reunieron posteriormente en el mismo palacio con el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, para exponerle sus acuerdos.

«Necesitamos respuestas europeas y eso nos conduce también a que Europa debe encontrar su lugar en un mundo multilateral», insistió la jefa del Gobierno germano. Añadió que el Viejo Continente debe jugar un importante papel cuando se trata de defender valores, convicciones, la conservación del medio ambiente y más paz en el mundo.

La reunión entre Merkel y Macron coincidió con un avance de una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE, que señala que los demandantes de asilo en la Unión tienen derecho a permanecer en el país donde han pedido protección hasta que se resuelvan todos los recursos y haya una decisión final en su caso, aunque su solicitud inicial fuese denegada. La corte europea se pronunció de esta manera ante una cuestión que le trasladó el Consejo de Estado de Bélgica, quien tenía que decidir sobre la apelación de un ciudadano togolés para no tener que abandonar el territorio mientras se resolvía el recurso a su solicitud de asilo rechazada.

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