Mazazo judicial al bloque del Este por su portazo migratorio

Una familia de emigrantes es detenida por la policía húngara. :: afp/
Una familia de emigrantes es detenida por la policía húngara. :: afp

El Tribunal de Justicia de la UE avala el sistema de reubicación de 160.000 asilados a través de cuotas que ideó Bruselas en 2015 con escaso éxito

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL BRUSELAS.

La Comisión pidió no hablar en términos de victoria o derrota, pero en el fondo, más allá de respetar las apariencias siempre obligadas en diplomacia, Bruselas se sabía ganadora y, sobre todo, aliviada, como admitían fuentes de la institución. Y no no solo por el tema en cuestión, de enorme relevancia, sino por el 'contrincante' contra quien se jugaban los cuartos: el cada vez más complicado bloque del Este, el llamado Grupo de Visegrado. Hungría y Eslovaquia pidieron en 2015 la anulación del sistema de cuotas para el reparto de refugiados y ayer, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) les dio calabazas en favor de la Comisión Europea, que vivió momentos muy duros por aquel entonces apostando por un sistema de solidaridad muy criticado por los Estados miembros.

«No es momento de hablar de victorias y menos en un asunto tan delicado. Es el momento de la unidad y de trabajar para implementar una solidaridad completa», recalcó ayer al término del Colegio de Comisarios Dimitris Avramopoulos, titular de Migración e Interior. Por cierto, la sonrisa que dibujó al entrar en la sala de prensa fue el mejor mensaje de la jornada. Eso sí, aunque la sentencia fue favorable, los datos evidencian que el sistema de reubicación desde Italia y Grecia que en un primer momento se cifró en 160.000 refugiados dista mucho de haber sido un éxito por el escaso entusiasmo mostrado por los Estados miembros. A menos de un mes de acabar un programa que ha durado dos años, la cifra de recolocados es de solo 27.695.

Por partes. Respecto al fallo del TJUE, los magistrados recuerdan que los Tratados permiten «adoptar todas las medidas provisionales necesarias para hacer frente de manera efectiva y rápida a una situación de emergencia caracterizada por la afluencia repentina de personas desplazadas» y que «la validez de la decisión no puede cuestionarse a partir de apreciaciones retrospectivas sobre su grado de eficacia».

Aunque Hungría y Eslovaquia han sido los recurrentes, Rumanía y República Checa también votaron en contra de la decisión adoptada por el Consejo Europeo (reúne a los 28 países) a finales de junio de 2015. Además, Polonia ha apoyado a sus 'hermanos' del Este personándose en favor de sus argumentos.

El sistema de cuotas nació en plena crisis migratoria de 2015 con una primera cifra de 40.000 que luego se amplió a 120.000 (ésta es la recurrida). No obstante, modificaciones posteriores adoptadas al albur del polémico acuerdo con Turquía rebajaron la cifra a 98.255, guarismo que se toma como referencia. Quizá sea para que el sonrojo sea menor al recordar que solo se han reubicado desde Grecia e Italia a 27.695 demandantes de protección internacional pese a ser una medida de obligado cumplimiento. España, por ejemplo, ha acogido a 1.257 de los 9.323 comprometidos, guarismos muy pobres pero similares a los de la gran mayoría de países, que nunca han creído en el sistema.

Los Visegrado se rebelan

Bruselas, pese a todo, nunca ha cejado en su empeño y menos aún tras la sentencia de ayer, que ha venido a reforzar sus tesis políticas, legales y morales. Otra cosa diferente es que el bloque del Este admita su derrota y acepte asumir su cuota de solidaridad. No será así. Porque lejos de recular, el ministro de Exteriores de Hungría, Péter Szijjártó, tachó el fallo de «indignante» e «irresponsable» porque «pone en peligro la seguridad y el futuro de Europa».

«No significa ninguna obligación de ejecución. Hungría no está dispuesta a aceptar ni a un inmigrante, de ningún estatus», zanjó una de las manos derechas del primer ministro, el siempre polémico Viktor Orban.

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