Maduro solo encuentra rival en el propio bando chavista

Nicolás Maduro sonriendo a la prensa en el palacio presidencial de Caracas. :: carlos jasso / reuters
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Nicolás Maduro sonriendo a la prensa en el palacio presidencial de Caracas. :: carlos jasso / reuters

Mientras que unas encuestas dan la victoria al sucesor de Hugo Chávez, otras dan por vencedor al también oficialista Henry Falcón

M. LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

Como ha repetido Nicolás Maduro, «truene, llueva o relampaguee», unos 20 millones de venezolanos están convocados hoy para definir en una crucial elección si el presidente chavista es reelegido para otro periodo de seis años o si el poder pasará a la oposición, que promete acabar con la grave crisis que arrastra el país petrolero.

Pero las encuestas no coinciden. Unas dan por cantada la victoria del sucesor de Hugo Chávez, al considerar que conserva la fuerte base electoral entre los más beneficiados de las ayudas sociales. Las afines a los enemigos del movimiento bolivariano creen que podría ganar Henry Falcón, de los tres rivales el mejor colocado. Sin embargo, el exchavista, que en 2013 coordinó la campaña del entonces candidato Henrique Capriles, no lo tendrá fácil, pues la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) lo critica por hacerle el juego al Gobierno y pide la abstención. Además, el descontento con el oficialismo se expresará dividiéndose entre los aspirantes.

Se llega a las urnas tras una campaña electoral que comenzó el 22 de abril y terminó el jueves con concentraciones multitudinarias, aunque transcurrió con más pena que gloria entre entrega de sopas solidarias, llamadas de opositores a la abstención, denuncias de fraude e invocaciones a mantener la lealtad al chavismo-madurismo.

Con la Iglesia en contra y la inflación galopante, una campaña internacional liderada por EE UU y secundada por los países del grupo de Lima, y los gobiernos de España y Francia, anticipan que no reconocerán los resultados de los 25 comicios convocados desde que hace 19 años llegó Chávez al poder.

La convocatoria es crucial, tanto para la izquierda representada por Maduro, que busca la reelección, como para sus adversarios, Henry Falcón, el gobernador del Estado de Lara y exchavista, que ha moderado sus opiniones y aceptaría negociar con el Fondo Monerario Internacional, y el pastor evangélico Jaime Bertucci, quien con su propuesta de aceptar ayuda humanitaria de EE UU se ha disparado en los sondeos.

El madurismo-chavismo, convocado por el oficialista Frente Amplio de la Patria, denuncia que se celebran en medio de una «guerra de cuarta generación», donde el eje central es la «batalla por la información», basada en matrices de opiniones falsas -que define al país como «Estado fallido»-, entre otras cosas por la elección de la Asamblea Constituyente del 30 de julio de 2017. Una convocatoria que, según reitera la oposición, fue ilegal porque suplantó al Parlamento elegido con mayoría antichavista en 2015 y prepara el camino para una «intervención antidemocrática», incluyendo un ataque militar en Venezuela.

También agregan que el pasado mes de enero todo estaba listo después de meses de negociaciones para firmar un acuerdo para el adelanto de la elección presidencial, pero que Julio Borges lo rechazó y llamó a boicotearla tras mantener una llamada desde Colombia del ahora ex secretario de Estado de EE UU, Rex Tillerson.

El primer presidente obrero mantiene su agenda. «He recorrido el país escuchando sus sueños. Estamos defendiendo nuestra historia y nuestra dignidad. Estamos defendiendo la independencia de Venezuela y el derecho a tener un futuro justo, próspero y solidario. Juntos todo es posible», indicó Maduro.

La «gran» apuesta de la MUD es pedir la abstención para proclamar el fraude y la baja participación. Desprecian a Falcón por saltarse sus directrices MUD y presentarse a la contienda confiando atraer a opositores moderados y a chavistas, como él mismo fue, disconformes con el rumbo del país y de la economía.

Privatización de empresas

El exgobernador es el abanderado opositor por Alianza para el Cambio, Movimiento al Socialismo y Copei. Su propuesta se centra en dolarizar la economía y privatizar empresas, lo que para el oficialismo significa su deseo de complacer a los enemigos del Gobierno de Maduro. También se aliaría con EE UU el abanderado de Esperanza por el Cambio, el pastor evangélico Javier Bertucci. Él niega su relación con el escándalo de los Papeles de Panamá y negocios de dudoso origen por los que tuvo que responder ante la justicia.

Asegura que eliminará el Carnet de la Patria, la tarjeta que garantiza el suministro de alimentos subsidiados y predica que si llega a la presidencia abrirá un «canal» para facilitar «ayuda humanitaria» norteamericana y europea. La secretaria general del Movimiento Somos Venezuela, y excanciller Delcy Rodríguez, recuerda que «otro mundo es posible», en contraposición a las aspiraciones de la derecha de abrir el país a las trasnacionales y a los que quieren imponer relaciones de tutelaje definidas en la estadounidense Doctrina Monroe.

51 % de los venezolanos dice que votará por Nicolás Maduro y el 39% por un candidato de la oposición.

40% es la abstención que pronostican los sondeos.

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