Maduro gana solo para los suyos

Un vendedor de periódicos muestra la portada del rotativo oficialista que informaba ayer de la victoria de Maduro. :: L. Robayo / AFP/
Un vendedor de periódicos muestra la portada del rotativo oficialista que informaba ayer de la victoria de Maduro. :: L. Robayo / AFP

Venezuela se enfrenta al fantasma del aislamiento por las denuncias de fraude, las dudas sobre la legitimidad del recuento y una abstención récord

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

Nicolás Maduro ganó las elecciones presidenciales por goleada (67,7% de los votos), pero perdió el respaldo de dos millones de venezolanos que le apoyaron en 2013, cuando obtuvo más de siete millones de sufragios. La ventaja de un 46,5% con respecto a su rival inmediato, Henry Falcón (21,1 %), no permite ocultar que comparte la victoria con la abstención pedida por la oposición. Las urnas han vuelto a reflejar la polarización del país caribeño tras un proceso electoral en el que volvieron a darse denuncias de fraude y falta de transparencia en los recuentos. Por ello, los contrincantes del heredero de Chávez pidieron repetir los comicios. Desde el exterior, los países gobernados por la derecha internacional se sumaron para hablar de ilegitimidad y para reclamar más sanciones severas, incluso su suspensión de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Sin embargo, nada parece afectar a Maduro. El reelecto primer presidente obrero de la empobrecida nación petrolera se aferró al desenlace. «Volvimos a ganar. Somos la fuerza de la historia convertida en victoria popular permanente», dijo al proclamar su triunfo. «Me resbala que digan que soy un dictador», sentenció. «Soy el presidente de los que votaron por mí, de los que votaron por los candidatos de la oposición y los que no votaron y ya mismo convoco a una gran jornada de diálogo nacional».

Ante sus simpatizantes, en la noche del domingo (madrugada de ayer en España) se dirigió también a sus rivales. «A Henri Falcón, a Javier Bertucci, a todos los líderes de la oposición, les digo que nos reunamos, nos encontremos y hablemos de Venezuela. Los invito aquí y asumo la responsabilidad de este llamado».

Se refirió asimismo las fisuras de sus adversarios: «Cada día estamos más unidos, las fuerzas bolivarianas, las fuerzas chavistas (...) Se lo quiero decir claro. Si toda la oposición se hubiera unido (y) hubiera asistido a las elecciones, hoy estaríamos celebrando nuestra victoria de igual manera», manifestó.

Por contra, Maduro no tocó el tema de la elevada abstención, aunque si lo hizo Tibisay Lucena, la presidenta del Consejo Nacional de Venezuela (CNE), que informó que la participación fue del solo del 46,01 %, aunque esta cifra está hinchada para algunos analistas que tomaron como referencia datos de muchos de los 34.000 colegios electorales, que estuvieron casi vacíos durante toda la jornada electoral. De cualquier manera, queda claro que el índice quedó muy lejos del 80 % de los comicios de 2012 ganados por Hugo Chávez y de 2013, cuando Maduro se impuso a Henrique Capriles.

Nuevas elecciones

El exchavista y ahora opositor Henry Falcón, anticipando la derrota, rechazó los resultados aún antes de que fueran anunciados por el CNE. «No reconocemos este proceso electoral como válido, cierto, realizado. Para nosotros no hubo elecciones, hay que hacer unas nuevas en octubre». Responsabilizó al abstencionismo de su fracaso. «Mientras más abstención, más posibilidades de control de manejo absoluto de un Gobierno acostumbrado a la trampa, a la manipulación, la coacción, a la presión a jugar con la dignidad de nosotros».

Por su parte, el pastor evangélico Javier Bertucci, se dirigó a Maduro mediante Twitter: «Lo más valiente que puedes hacer por Venezuela, es repetir las elecciones y dejar que esta nación renazca».

El chavismo ha perdido apoyo. Eso es innegable. Se demostró en una jornada electoral sin gente por las calles y los ánimos por el suelo. La escasa participación fue notoria incluso en la actividad de las redes sociales y los medios de comunicación, otrora volcados a favor o en contra del régimen.

De ahí que, Estados Unidos calificara los comicios de «insulto a la democracia» y varios países europeos, entre ellos España; y los quince del Grupo de Lima cuestionaran la limpieza y legitimidad. Más radicales fueron los exjefes de Estado y de Gobierno de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), fundada por José María Aznar, que exhortaron a la comunidad internacional a retirar a los embajadores en Caracas y reclamaron que Venezuela sea suspendida de la OEA.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos