Maduro contrarresta el paro opositor

Un joven incendia una sede policial de Caracas durante la jornada de paro de ayer. :: RONALDO SCHEMIDT / afp
Un joven incendia una sede policial de Caracas durante la jornada de paro de ayer. :: RONALDO SCHEMIDT / afp

El Gobierno venezolano amenazó con multas a los comerciantes que cerraran sus negocios y desplegó en masa a las fuerzas de seguridad

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO

la habana. El seguimiento de la huelga general de 24 horas convocada por la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en Venezuela fue disminuyendo conforme avanzaba la jornada tras la intervención del Estado y de las fuerzas del orden. El Gobierno amenazó con multas elevadas a los comerciantes que no levantaran las persianas y convocó a los ciudadanos a acudir a todas las plazas Bolívar del país para inscribirse o actualizar el carnet de la patria, la tarjeta que facilita el acceso a los productos subsidiados.

Varios dirigentes oficialistas dijeron que el paro fue un «fracaso», mientras la Guardia Nacional y la Policía Bolivariana intervinieron con gases lacrimógenos, chorros de agua y perdigonazos en barrios del este de Caracas, donde la mayor concentración de antichavistas posibilitó que se cerraran varias calles en apoyo a la protesta puntual.

Nicolás Maduro salió por la mañana a dar la cara y anunciar que «las 700 empresas más grandes del país están trabajando al 100%». La lectura del presidente fue que el chavismo había «triunfado otra vez». «Ha vencido la vida, la esperanza, nosotros vamos pa'lante. Ha triunfado el espíritu nacional que quiere paz», agregó. «No es tiempo de guerra económica, de sabotear, de paro», señaló asimismo antes de denunciar, al igual que hizo después el ministro de Información, Ernesto Villegas, que trabajadores del canal oficial Venezolana de Televisión «defendieron la sede y rechazaron a atacantes hasta que la Guardia Nacional Bolivariana tomó el control».

Decidir el futuro

También Diosdado Cabello, primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, calificó de «fracaso» la jornada de paro, al tiempo que señaló que «el pueblo de Venezuela quiere ser quien decida su futuro y no que se lo impongan», en referencia a la amenaza de Estados Unidos de suspender la compra de petróleo si se mantiene la consulta para modificar la Carta Magna.

Sin embargo, medios locales restan impacto al positivismo oficial y señalan que el 70 % de pequeños comerciantes del centro de la capital optaron por no abrir. El temor a los saqueos fue mayor que el miedo a las multas también en otras zonas capitalinas y propietarios de tiendas como panaderías, fruterías y restaurantes reforzaron la seguridad incluso con bolardos para evitar alunizajes. La avenida Urdaneta, según prensa local -que reclamó respeto policial para poder hacer bien su trabajo- estaba apenas transitada.

El balance opositor no pudo ser más favorable, pese a la detención de 82 personas. Henrique Capriles, comparó la jornada con el «Primero de enero en algunas ciudades del país». Aseguró que en todo el país fue «una paralización de las actividades. La gente que sí trabaja decidió pararse en protesta contra el Gobierno y el fraude Constituyente». Añadió que los incidentes no fueron destacables y concluyó que las calles estuvieron «vacías y gran parte de los comercios cerrados».

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