Macron interviene en la crisis libanesa y consigue el traslado de Hariri a París desde Riad

F. ITURRIBARRÍA PARÍS.

Riad-París-Beirut. Saad Hariri regresa a Líbano con escala en París gracias a la mediación de Emmanuel Macron. El primer ministro dimisionario libanés viajó ayer desde Arabia Saudí a la capital francesa donde anunció que volverá a Beirut como muy tarde el próximo miércoles, día de la fiesta nacional de independencia. Allí se manifestará sobre su dimisión, que anunció el pasado día 4 en Riad y que el presidente libanés, Michel Aoun, aún no la ha aceptado pues le exige que la presente en persona y exponga los motivos.

Hariri se trasladó en avión a París a invitación de Macron con quien se entrevistó a solas en el palacio del Elíseo. Acto seguido almorzó con el presidente francés y la primera dama, Brigitte Macron, en compañía de su esposa, Lara, y de su hijo mayor, Houssam, que se desplazó desde Londres. Los otros dos hijos del matrimonio libanés se quedaron en Arabia Saudí donde ambos adolescentes residen y están escolarizados.

Al término de las reuniones, Hariri declaró en francés y árabe que dará a conocer la decisión sobre su futuro político tras entrevistarse en los próximos días con Aoun en Líbano. Además, agradeció a Macron su apoyo, dijo que no olvidará jamás una muestra de «amistad inquebrantable» y subrayó que Francia «ha demostrado de nuevo la grandeza de su papel en el mundo y en la región». El presidente libanés también dio las gracias a su homólogo francés por la implicación personal en la crisis en una conversación telefónica previa a la recepción a Hariri en el Elíseo.

Desestabilización

Disipada la hipótesis de un exilio francés de Hariri y su familia, fuentes del Elíseo insistieron en la voluntad de Macron de pacificar la situación creada por la anunciada dimisión y de evitar los riesgos de desestabilización en la región.

El objetivo proclamado por París consiste en facilitar que Líbano pueda conservar su estabilidad, el modelo de coexistencia entre varias comunidades religiosas y un Estado fuerte.

La iniciativa de Macron, decidido a desempeñar un papel de mediador internacional, representa el regreso de la diplomacia francesa a Oriente Próximo. Aparte de contribuir a rebajar la tensión, ha permitido a Hariri eludir una situación delicada al tiempo que ofrece a Arabia Saudí una puerta de salida airosa con la cabeza alta de un embrollo diplomático de solución complicada.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos