Macron y su ejercicio de diplomacia

Macron y su ejercicio de diplomacia

El mandatario agasajado por Trump con la primera visita de Estado intentará librar a la UE del peso de los aranceles y de la guerra

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (Estados Unidos)

Por primera vez desde que Donald Trump es presidente, se desenrolló la alfombra roja en la Base de Andrew para recibir a un dignatario extranjero. La primera dama se afanó en decorar la Sala de Cenas de Estado y Trump respiró aliviado, porque si algo le gusta del cargo es la pompa.

La visita de Emanuel Macron, «muy importante para nosotros y para nuestro pueblo», dijo el presidente francés al llegar, logrará distraer durante unos días al temperamental mandatario estadounidense de los berrinches que le está costando el libro del ex director del FBI James Comey y la investigación de la trama rusa. Macron ha sabido como nadie manejar a un presidente 31 años mayor que él con el que parece haber invertido la edad, y no sólo la de sus respetivas esposas (Brigitte le saca 24 años por arriba y Melania a Donald por abajo). Pese a la diferencia, el adulto en la sala es Macron, que sabrá aprovechar esta improvisada amistad para defender «el multilateralismo», explicó a la cadena Fox en entrevista exclusiva.

La elección de esa cadena, favorita de Trump, siempre encendida en su despacho y en sus aposentos privados, dice mucho de cómo ha entendido el Elíseo al caprichoso mandatario del imperio estadounidense. Macron está dispuesto a complacerle en los pequeños detalles de niño grande que determinan su política. Selló con él el pacto de la guerra acompañándole a la batalla siria pero para consolidarse como su intermediario en Europa tendrá que demostrar que puede seguir agarrándole la mano mucho más allá de los seis segundos con los que se midieron mutuamente en París.

El candidato del caos ha sido contradictorio en sus deseos de retirar las tropas estadounidenses de Siria, que quiere ver reemplazadas por las de países árabes. La estrategia de Macron es convencerle de que si lo hace le estará cediendo el dominio en bandeja a Irán, el país contra el que no ve medias tintas.

El francés no defenderá al régimen de los ayatolás pero tiene el reto de sacarle de la cabeza el fin del tratado nuclear que negoció el mundo durante el régimen de Obama. «Soy un hombre sencillo», le dijo a Fox. «Mi pregunta es: ¿Tienes algo mejor con lo que reemplazarlo?» Y hasta que no lo haya tendrá argumentos para defender que deje las cosas como están.

El mundo y el orden internacional pueden estar sobre la mesa, pero lo más apremiante es lo que ocurre en casa. Los aranceles para el acero y el aluminio que Trump quiere imponer a diestro y siniestro entrarán en vigor dentro de una semana, de ahí que la visita sea crítica, como admitió él mismo al llegar, sin entrar en detalles. Macron tiene necesita convencerle de que deje fuera de esa guerra comercial a la Unión Europea. «Es muy simple, no haces la guerra con tus aliados. No puedes estar en guerra con todo el mundo, es demasiado complicado. Necesitas un aliado y nosotros lo somos», afirmó.

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