Macron cierra la puerta de Europa a Turquía

Erdogan y Macron, al término de la conferencia de prensa en el Elíseo. :: Ludovic Marin/efe/
Erdogan y Macron, al término de la conferencia de prensa en el Elíseo. :: Ludovic Marin/efe

Erdogan escucha la propuesta de «asociación o cooperación» y confiesa que su país está «cansado» de esperar en la antesala

ENRIQUE RUBIO PARÍS.

El presidente francés, Emmanuel Macron, frenó ayer en seco las aspiraciones de Turquía de integrarse en la Unión Europea (UE), aunque abogó por ofrecer a ese país una salida más realista en forma de «cooperación o asociación». Fiel a su costumbre de no esquivar el conflicto, el jefe de Estado francés le dijo al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, a quien recibió en París, que será mejor para todos repensar la fórmula de la relación entre la UE y Turquía antes que insistir en una adhesión quimérica que hoy por hoy es una «hipocresía».

Le correspondió a Macron, erigido en líder europeo ante la precaria situación interna de la alemana Angela Merkel, zanjar un debate que, como reconoció el propio Erdogan en una tensa rueda de prensa, ha «cansado» a los turcos desde hace más de medio siglo.

Para Erdogan, el viaje de ayer a París suponía el examen más importante a sus aspiraciones europeístas desde el fallido golpe de Estado de julio de 2016. Con rostro serio, compareció junto a Macron en conferencia de prensa, tras haber mantenido una larga entrevista bilateral y un almuerzo con personalidades de ambos países. Firmaron tres contratos -sobre defensa, aeronáutica y financiación- y posteriormente realizaron sendas declaraciones, en las que evidenciaron la sintonía que mantienen en capítulos como la lucha antiterrorista y las discrepancias en derechos individuales o en las aspiraciones turcas con respecto a la UE.

«Los recientes acontecimientos en Turquía no permiten ningún avance» en las negociaciones de adhesión, sentenció desde el inicio Macron, por lo que se impone «repensar el diálogo con un punto de realidad» para proponer un nuevo marco «en los próximos meses». Reconoció que «la UE no siempre ha hecho bien las cosas con Turquía, porque le ha dejado creer que había cosas posibles cuando no lo eran, ha cansado a los turcos proeuropeos, y ha alimentado el cinismo».

En la actualidad, hay 16 capítulos abiertos (sobre un total de 35) en las negociaciones para la futura adhesión, pero Macron aseguró que «mentiría» si dijera que se van a abrir más. Pese a todo, abogó por «preservar el anclaje de Turquía y de su pueblo en Europa», especialmente a través de la lucha contra el terrorismo, donde la cooperación es «ejemplar».

Dinero por refugiados

Erdogan, por su lado, reconoció el cansancio que reina en su país, tras pasar «desgraciadamente 54 años en la antesala de la UE» y ante la ausencia de respuestas desde la Unión. «Esto nos lleva quizás a tener que tomar una decisión, pues no podemos implorar permanentemente que se nos acepte», dijo.

Cargó también contra los países comunitarios por la ausencia de la ayuda económica prometida para afrontar la crisis de los refugiados sirios, que se limita hasta el momento a 900 millones de euros, cuando estaban prometidos 3.000.

En esta atmósfera pesada, Erdogan reaccionó con fiereza al ser preguntado por la implicación turca en la guerra siria. Acusó al periodista que la formuló de actuar como un seguidor del predicador Fethullah Gülen, a quien Ankara responsabiliza del golpe de Estado fallido de 2016. También se mostró a la defensiva a la hora de abordar la cuestión de las libertades individuales, que ya había tratado con Macron. «Turquía es un Estado de Derecho. La Justicia es independiente y toma sus propias decisiones», declaró el líder turco.

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