Macri activa su programa más impopular

Imagen de una Nueva York envuelta en nieve, y que desde el día de Navidad no conoce temperaturas por encima de cero. :: alba vigaray / efe/
Imagen de una Nueva York envuelta en nieve, y que desde el día de Navidad no conoce temperaturas por encima de cero. :: alba vigaray / efe

Tras los buenos resultados electorales, el Gobierno argentino sube el transporte, baja las pensiones y cierra empresas públicas

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

Cuando solo han pasado dos meses desde el triunfo en las elecciones legislativas, el Gobierno de Mauricio Macri parece decidido a adoptar cuanto antes las medidas más impopulares que tenía en la cartera. Tras conseguir la ajustada aprobación de una polémica reforma de las pensiones en diciembre, el Ejecutivo ha anunciado esta semana nuevos incrementos en las tarifas de transporte y servicios públicos y ha emprendido recortes en las plantillas de ministerios, empresas y medios públicos. Las cesantías se notifican, muchas veces, con métodos inhumanos en la misma puerta del edificio.

El oficialismo consiguió una victoria electoral en octubre con más del 40% de los votos. Ganó en los principales distritos, incluida la provincia de Buenos Aires, donde se impuso sobre la principal opositora, la ahora senadora Cristina Fernández, expresidenta de Argentina. No obstante, las prisas por reducir el déficit fiscal y bajar el vertiginoso ritmo de endeudamiento han empujado a Macri a acelerar una agenda de drásticas reformas. El impacto se ha advertido de inmediato en las encuestas, que coinciden en mostrar una brusca caída en la aprobación de la gestión y un aumento del escepticismo sobre la situación económica de este año.

En diciembre, el Gobierno había logrado aprobar una reforma de pensiones que le permitirá aumentarlas un 5% en marzo en lugar de 15% previsto por ley. La nueva norma generará un ahorro al Estado que se estima en 100.000 millones de pesos (4.469 millones de euros), en perjuicio de los jubilados. La aprobación se produjo tras dos sesiones tumultuosas en la Cámara de Diputados que estuvieron acompañadas en la calle por masivas protestas de sindicatos y partidos de oposición, además de espontáneas caceroladas.

Enseguida el Ejecutivo obtuvo la aprobación de un proyecto de reforma de impuestos -que beneficia a las empresas- y de su presupuesto para 2018, que preveía una inflación del 10% para este año. Pero en el mismo día de su aprobación, el jefe de Gabinete, junto a ministros del área económica y al titular del Banco Central, anunció que el techo de la inflación para 2018 subiría al 15%. El anuncio fue interpretado como un fracaso económico. Desde que Macri asumió el poder, el índice de precios subió del 23% al 40% en 2016 y en torno al 24% en 2017. Los analistas no creen que se logre el 15% este año, y ya proyectan niveles entre el 20% y el 22%.

De vacaciones

Sin alterar su rutina, Mauricio Macri y su familia partieron de vacaciones a Villa La Angostura, en la sureña provincia de Neuquén. Se fueron antes de fin de año y permanecen allí, pese a los informes de las diversas consultoras que indican que la imagen del presidente ha caído ocho puntos y que el rechazo ha aumentado en igual proporción. Siete de cada diez argentinos evalúan negativamente la situación económica del país y un 53% cree que el panorama no mejorará este año. Otros sondeos apuntan además que el 64% no cree que lleguen inversiones extranjeras, que es el argumento con el cual el Gobierno de Macri justifica todos los ajustes.

En este contexto, el Gobierno ha comenzado el año con otra andanada de malas noticias. El ministro de Transporte ha anunciado esta semana un incremento de casi un 70% en las tarifas de autobuses, trenes y metro. Se trata del segundo aumento desde que Macri llegó al poder y en total significa una subida de un 233%. Se autorizó además el alza del precio de los taxis, del estacionamiento tarifado, los peajes y otros servicios, que se suman a los ya previstos de electricidad, agua, gas y medicina privada. Para hoy mismo se espera otro aumento del valor de los combustibles, del 7%, un sector que crece por encima de la inflación.

Con los aumentos, el Gobierno espera reducir lo que gasta en subsidios, de modo que se disminuya el déficit fiscal creciente que se financia con emisión de deuda externa. «Si no bajamos el déficit fiscal nos exponemos a una crisis macroeconómica», ha alertado el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

El panorama de ajustes se completa con cesantías en el sector público y privado. La Asociación de Trabajadores del Estado realizó ayer un paro de 24 horas con movilizaciones por más de 1.200 despidos en dependencias públicas. Entre los casos más severos, se ha anunciado el cierre de una fábrica de explosivos -del Ministerio de Defensa- en la que trabajaban 280 empleados. También ha generado un fuerte rechazo la decisión de cesar contratos en la Radio Nacional. Los trabajadores llegaron al edificio el 2 de enero y tras marcar con el pulgar sobre una pantalla dactilar se enteraban si podían entrar o si estaban «fuera del sistema».

Los despidos han llegado también a la unidad ejecutora de obras en la provincia de Buenos Aires, donde se ha cesado a 380 empleados dedicados a las obras de mejora y construcción de escuelas públicas, y al organismo que controla la sanidad animal, donde los despedidos han ascendido a 130.

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