Londres pide «flexibilidad» a la UE para zanjar el 'brexit'

Británicos partidarios de la permanencia en la UE navegan este mes por el Támesis, cerca del Parlamento. :: reuters
Británicos partidarios de la permanencia en la UE navegan este mes por el Támesis, cerca del Parlamento. :: reuters

En esta ronda, Bruselas no espera un acuerdo sobre la cifra concreta que Reino Unido deberá abonar para abandonar la Unión Europea

R.C. BRUSELAS.

Tras la pausa estival, la Unión Europea y el Reino Unido comienzan hoy la tercera ronda de la primera fase de las negociaciones del 'brexit' sin que desde Bruselas se esperen grandes avances en las cuestiones clave, como los derechos de los ciudadanos, la frontera irlandesa y el acuerdo financiero.

David Davies, ministro para la salida británica de la Unión Europea, prevista para marzo de 2019, está hoy en Bruselas para iniciar la redacción de los términos del 'brexit' con el negociador comunitario, Michel Barnie. El representante británico espera «flexibilidad» y una «voluntad de compromiso» por parte de la UE para resolver los asuntos en disputa, como el cálculo de la abultada factura que el Reino Unido deberá pagar por sus compromisos en materia de presupuesto comunitario. De acuerdo con los analistas, Davis quiere que Barnier sea menos rígido sobre la futura relación que tendrá el Reino Unido con la UE, pero el negociador europeo prefiere resolver antes asuntos como la «cuenta del divorcio», los derechos de los comunitarios y la frontera irlandesa.

En esta tercera ronda, fuentes comunitarias ya asumen que será difícil alcanzar un avance suficiente en las conversaciones para octubre, momento en el que estaba previsto iniciar el debate sobre la futura relación entre los dos bloques. No obstante, el Gobierno británico ha indicado que las negociaciones de esta semana se centrarán en asuntos de «naturaleza técnica», que servirán de antesala a las conversaciones de septiembre. De todas formas, en esta ronda, Bruselas no espera un acuerdo sobre la cifra concreta que el Reino Unido deberá abonar por abandonar el club comunitario, aunque sí busca una metodología suficientemente detallada que garantice a los Estados miembros el cumplimiento de los compromisos asumidos por los británicos en el presupuesto de los Veintiocho.

Fuentes comunitarias subrayaron que, en julio, Londres reconoció sus compromisos financieros con Bruselas a causa de la salida de la UE, pero recordaron que no precisaron cuáles eran esas obligaciones. También aseguraron que el riesgo de fracaso de las negociaciones aumenta si se posterga la cuestión del acuerdo financiero en vez de gestionarla en los primeros meses de las discusiones y recalcaron que es de interés tanto para el Reino Unido como para la Unión Europea avanzar con rapidez.

Cuestión irlandesa

Ante las dificultades para progresar en las cuestiones clave relacionadas con el presupuesto de la UE, Bruselas también pondrá sobre la mesa asuntos colaterales como la participación británica en el Banco Europeo de Inversiones.

En cuanto a la cuestión irlandesa, el diálogo volverá a centrarse en el Acuerdo del Viernes Santo que puso fin al conflicto armado en Irlanda del Norte y en el área común de viaje entre los seis condados pertenecientes al Reino Unido y la República de Irlanda.

Las fuentes comunitarias destacaron que el proceso de paz no puede convertirse en una «moneda de cambio» en las negociaciones, ya que aseguraron que la frontera en la isla no es solo una cuestión económica, sino también social, e instaron a que Londres asuma su responsabilidad por el impacto del 'brexit' en la isla irlandesa.

En las últimas semanas, el ministerio que encabeza David Davis ha publicado una serie de documentos sobre la postura del Gobierno británico ante asuntos cruciales, entre ellos dejar que el Tribunal de Justicia Europeo tenga jurisdicción en el Reino Unido o llegar a un acuerdo que garantice una «cooperación estrecha» entre ambas partes para resolver disputas legales tras el 'brexit'. Además, el Ejecutivo de Londres se ha mostrado a favor de establecer un marco con las autoridades comunitarias que garantice que ambas partes sigan protegiendo y compartiendo datos personales.

Ayer, un día antes del comienzo de las conversaciones, el Partido Laborista de Jeremy Corbyn indicó que su formación desea que el Reino Unido conserve el mercado único europeo y la unión aduanera durante un periodo de transición tras el 'brexit'. El Gobierno conservador, en minoría tras las elecciones del pasado junio y liderado por Theresa May, está también a favor del periodo de transición para que las empresas puedan ajustarse a la nueva situación.

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