Lluvia y preguntas pactadas

Z. ALDAMA SHANGHÁI.

Hay una máxima en China que ayer no se cumplió: durante las grandes citas políticas siempre luce el sol en lo alto de un inusual cielo azul. No obstante, la inauguración del congreso del Partido Comunista chino en Pekín estuvo pasada por agua, lo cual disparó todo tipo de irónicas elucubraciones en las redes sociales, que están estos días especialmente vigiladas y faltas de humor. ¿No ha funcionado el sistema de rociado de nubes que se ha utilizado en otras ocasiones? ¿Esconde la lluvia una lucha interna del Partido? ¿Es la forma que tiene el presidente Xi de diferenciar su estilo? En el extremo opuesto, el ciberespacio también se llenó ayer de imágenes que reflejan la transcendencia del cónclave político más importante del país.

Los internautas publicaron fotografías de cómo siguieron el discurso televisado de Xi Jinping en los lugares menos esperados: la sala de reuniones de una empresa, el aula de una escuela rural de primaria, o un centro de alto rendimiento para deportistas. «Se ha hecho un poco largo, pero merece la pena prestar atención porque Xi ha revelado qué rumbo tomará China», contaba a este periódico una estudiante de periodismo de Shanghái. «Eso sí, mi abuela se ha dormido», reconoció.

El bostezo y la lupa

Donde no habrá cambios es en la forma que los periodistas podrán cubrir el acontecimiento. Tendrán que limitarse a realizar preguntas pactadas y a recoger con sus cámaras planos impresionantes de un océano de manos levantadas en señal de aprobación.

Porque, bajo la espectacular estrella roja de la bóveda del Palacio del Pueblo, el Partido tiene que dar una imagen de unanimidad inquebrantable. Eso sí, ayer los fotógrafos pudieron recrearse en la figura del expresidente Jiang Zemin, cuya aparición despejó los rumores sobre su fallecimiento y dejó algunas de las instantáneas más divertidas: desde un enorme bostezo, hasta la gruesa lupa con la que leyó el discurso de Xi.

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