La llegada del ébola a una gran ciudad de Congo anticipa un «incremento explosivo»

La OMS alerta de la necesidad de actuar con urgencia contra un nuevo brote de la enfermedad, que ya ha causado veintitrés muertes

GERARDO ELORRIAGA

La detección de un caso de ébola en la ciudad congoleña de Mbandaka, de un millón de habitantes, ha generado una gran alarma en la Organización Mundial de la Salud (OMS), que teme, según sus propias fuentes, un «incremento explosivo» de la enfermedad en la república africana. La urbe se halla a 130 kilómetros de la aldea de Bikoro, donde se identificaron las primeras muertes generadas por la enfermedad y es un importante nudo de transportes ribereño del río Congo, principal eje de comunicaciones del país.

El nuevo brote se dio a conocer oficialmente el pasado día 8, ha producido 23 muertes y se han detectado otros 42 casos, según la OMS. Esta nueva epidemia es la novena que se produce en este Estado desde 1976, pero, hasta la fecha, las crisis se habían localizado en áreas poco pobladas y aisladas que permitían una respuesta relativamente sencilla y efectiva a corto plazo. Los testimonios aseguran que varias personas que tomaron parte en el sepelio de una de las víctimas viajaron hasta la capital de la provincia de Equateur, al noroeste del territorio y cerca de la frontera con la República de Congo-Brazzaville.

La precariedad social y económica que sufre el gigante subsahariano prevé una situación complicada. A pesar de contar con ingentes recursos materiales, el país se halla entre los más pobres del mundo. La miseria llega al 63% de sus habitantes, que subsisten en condiciones deplorables, y el hacinamiento, la falta de infraestructuras sanitarias y los movimientos pendulares entre las zonas rurales y urbanas, pueden facilitar la propagación del mal.

La gestión médica también resulta difícil en un contexto muy diferente al de la gran epidemia del Golfo de Guinea entre los años 2014 y 2015, que mató a más de 11.000 personas. Las dimensiones físicas y las condiciones políticas son muy diferentes.

Congo posee más de dos millones de kilómetros cuadrados, se encuentra escasamente vertebrado y padece varios conflictos armados en su seno, como el que azota la provincia de Kasai desde hace dos años y que ha generado desnutrición aguda en más de 700.000 niños, además de la aparición del sarampión y el cólera.

La distribución de 5.400 vacunas es una de las primeras medidas adoptadas para frenar la expansión y, según los portavoces de la OMS, se intentará impedir su crecimiento en Mbandaka y la extensión a localidades vecinas en el curso del río. La organización, en colaboración con Médicos sin Fronteras y la administración local, ha anunciado el próximo envío de epidemiólogos, doctores, especialistas en logística y expertos en prevención y control de infecciones.

La enfermedad del ébola es endémica en Congo y se transmite desde los animales salvajes enfermos al ser humano, que también lo contagia a través del contacto. La tasa de mortalidad de la enfermedad es del 50%. La fiebre, repentina y alta, los dolores musculares y de cabeza, y los vómitos, son algunos de los síntomas habituales.

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