Llega el primer Presupuesto de la UE a 27

La Comisión anunciará hoy los recortes de los fondos estructurales y la PAC para el periodo 2021-2027

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL

bruselas. La cuadratura del círculo era esto. Arranca la que sin duda será una de las grandes negociaciones políticas de la Unión Europea en mucho tiempo. Y no, no hablamos del 'brexit'. Bueno, sí y no, porque el lío monumental que se avecina está condicionado por la marcha de Reino Unido del club y el socavón anual de 13.000 millones que dejará en las arcas comunitarias. En efecto, hablamos de dinero, de las cosas del comer, del primer presupuesto comunitario que se escribirá a 27, que abarcará el periodo 2021-2027, contará con algo más de un billón de euros (en torno al 1,2% del PIB de la UE) y recortará las grandes partidas como los fondos estructurales o la Política Agraria Común (PAC) que copan el 70% de las cuentas. Habrá menos subvenciones a fondo perdido y más meritocracia.

Hoy, el Colegio de Comisarios presentará una propuesta que servirá de base para el inicio de las conversaciones entre los Estados miembros para intentar que haya un acuerdo antes de las elecciones europeas de mayo de 2019. La expectación es máxima pero no hay que olvidar que no deja de ser un boceto, un armazón sobre el que negociar a cara de perro, aunque con red ya que es necesaria la unanimidad de los 27.

Todas las capitales tendrán una bala en la recámara en caso de que le vengan mal dadas porque aquí vale lo mismo el voto de Malta que el de Alemania. Además, también es necesario el plácet del Parlamento Europeo, que ya ha advertido de que no permitirá recortes en los fondos estructurales o en la PAC. «Es un reto enorme. Europa se juega demasiado. Esperemos que haya altura de miras en todas las instancias implicadas», asegura una alta fuente comunitaria en declaraciones a este periódico.

Durante las últimas semanas, la Comisión ha ido lanzado píldoras a modo de globos sonda para ver cómo responde el personal con propuestas de enorme calado como penalizar a los países si no se respetan los valores europeos y principios básicos del Estado de Derecho. Si piensan en Hungría o Polonia, dos de los países más beneficiados de los fondos comunitarios, no se equivocan.

Los contribuyentes netos, como Francia, han puesto el grito en el cielo ante la deriva autoritaria de los países del Este, que además de tener una concepción muy particular de lo que son los valores europeos, se han mostrado muy insolidarios en crisis de enorme envergadura como la del reparto de refugiados. El mensaje es claro: a la UE no se viene a poner la mano y recibir dinero, sino a arrimar el hombro cuando es necesario.

Si las negociaciones sobre los marcos financieros plurianuales ya eran de por sí tremendamente complicadas y siempre se resolvían en esas mágicas y eternas madrugadas bruselenses, el 'brexit' ha sumado varios grados a ese 'más difícil todavía'. Reino Unido protesta y mucho dentro de la UE, pero también aporta en torno a 13.000 millones más de lo que recibe de las arcas del club. Esto se acabará cuando se marche definitivamente el 31 de diciembre de 2020 (de forma oficial, se irá el 30 de marzo del próximo año). La situación es sencilla. O los 27 ponen más dinero o todo sigue como está y se reparte lo que haya.

La Comisión quiere ambición e incrementar una o décimas de PIB el presupuesto actual, cifrado en torno al 1,1% de la riqueza comunitaria. Migajas, cierto, pero es lo que hay. Una de las opciones es potenciar los recursos propios, como puede ser una nueva tasa al plástico. Respecto a las aportaciones nacionales, el problema es que los grandes contribuyentes netos, con Holanda a la cabeza, no quieren rascarse más el bolsillo y ven este nuevo escenario como una gran oportunidad de plegar velas e ir restando poder a Bruselas.

La incógnita de España

Además de haber menos dinero, han surgido realidades que requieren de un renovado empuje económico, como son la defensa, la inmigración o el control de fronteras. Es decir, menos dinero y más asuntos que abarcar. Todo apunta a que los tiempos en los que casi todo lo copaban los fondos de cohesión y la Política Agraria Común (PAC) han llegado a su fin ya que el Ejecutivo comunitario quiere aprovechar la ocasión para hacer una redistribución más acorde con la realidad actual y tener en cuenta, por ejemplo, factores como el desempleo juvenil o la migración.

Es a partir de esta premisa donde ha surgido la idea de desviar fondos del Este al Sur, algo que España espera como agua de mayo. Un país que conoce como nadie las bondades del maná europeo y que podría convertirse en contribuyente neto por primera vez desde su llegada al club, es decir, dar más dinero del que se recibe. Y es que ser la cuarta potencia del euro también significaba esto, no sólo para proclamarlo de cara a la galería.

se llevan la Política Agraria Común y la Pesca en el actual marco financiero 2014-2020. La PAC absorbe 420.000 millones del total de 1.087 billones. La cohesión se lleva otro 34% (371.000 millones) y, ya muy lejos, el 13% va para competitividad y empleo y el 6% para cooperación y desarrollo.

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