Líderes musulmanes piden reconocer Jerusalén Este como capital de Palestina

Un agente infiltrado israelí arresta a un manifestante. :: M. T. / reuters/
Un agente infiltrado israelí arresta a un manifestante. :: M. T. / reuters

La declaración de la Organización para la Cooperación Islámica no tendrá grandes efectos dado que algunos son aliados de EE UU

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

Recep Tayyip Erdogan es una de las voces más críticas con la decisión de Donald Trump de reconocer Jerusalén como capital de Israel y anunciar su plan de trasladar la Embajada estadounidense desde Tel Aviv a la ciudad santa. Estambul se convirtió en el lugar elegido por la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) para intentar dar una respuesta firme y unida al presidente estadounidense.

Los 57 países que forman este organismo censuraron la medida adoptada por Trump y pidieron al mundo «el reconocimiento del Estado de Palestina y de Jerusalén Este como su capital». Una petición que no obtuvo respuesta alguna de Casa Blanca y cuyos efectos prácticos se antojan simbólicos debido a las fuertes diferencias internas entre los países presentes. Solo 16 de los 57 Estados miembros enviaron a sus jefes de Estado y en la foto de familia posaron juntos aliados de Washington como Arabia Saudí o Egipto y enemigos, como Irán

Estambul ha sido escenario en los últimos días de protestas en las que han participado decenas de miles de personas, movilizaciones mucho mayores que las registradas en Gaza o Cisjordania. Erdogan acogió a los enviados del OCI y se erigió en abanderado de una lucha diplomática a favor de Palestina que se plasmó en un comunicado final, titulado 'Declaración de Estambul', que declaró «nula y vacía de legalidad» una decisión de Trump que «alienta el extremismo y el terrorismo», pero no se adoptaron medidas concretas.

El presidente turco fue el encargado de clausurar el evento y en su discurso adelantó que «está fuera de dudas que la parcialidad demostrada por EE UU le inhabilita para seguir como mediador entre Israel y Palestina, esa fase ha pasado y debemos negociar para encontrar un nuevo mediador». El líder islamista, que tachó a Israel de «Estado terrorista», no hizo referencia a su amenaza de romper relaciones diplomáticas con el Estado judío, una medida práctica que en ningún momento puso sobre la mesa.

Eterna capital

Mahmud Abás fue uno de los grandes protagonistas de la reunión de este organismo fundado en 1969 que reconoce a Palestina como miembro de pleno derecho con capital en Jerusalén. El líder palestino, que dio por enterrados los Acuerdos de Oslo, insistió en la idea de que EE UU queda fuera del proceso negociador porque «ha demostrado su parcialidad» y denunció que «la decisión de Trump es un gran crimen porque viola el derecho internacional». El octogenario presidente aseguró a los presentes que «Jerusalén es y siempre será la capital de Palestina».

La cumbre permitió ver en el mismo escenario a aliados y enemigos de EE UU. El presidente iraní, Hasán Rohani, quien acusó a Washington de «buscar siempre asegurar que se cumplen los deseos de los sionistas, sin respetar los derechos de los palestinos». El rey Abdalá de Jordania, aliado de EE UU y cabeza de un Estado que tiene firmado un pacto de paz con Israel desde hace dos décadas; el monarca hachemita, custodio de los lugares santos en Jerusalén, se limitó expresar su desacuerdo «con cualquier alteración del statu quo».

El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, no tardó en reaccionar a la 'Declaración de Estambul' y aseguró que «todas esas declaraciones no nos impresionan».

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