Liu Xia se libera de su calvario en China

Li Xia sonríe tras aterrizar ayer en Helsinki. :: Jussi Nukar / reuters/
Li Xia sonríe tras aterrizar ayer en Helsinki. :: Jussi Nukar / reuters

Después de pasar ocho años bajo un arresto domiciliario ilegal, Pekín permite a la viuda del premio Nobel de la Paz exiliarse en Alemania

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

Liu Xia nunca ha cometido un delito. Sin embargo, ha pasado los últimos ocho años de su vida bajo arresto domiciliario, ha tenido que ver morir a su marido bajo custodia, e incluso después del fallecimiento las autoridades la han hecho desaparecer y desesperar. Afortunadamente, la viuda del Premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo ya es libre. Ayer, el Gobierno chino le permitió embarcar en un vuelo de Finnair con destino a Helsinki. En la capital finlandesa, enlazó con otro vuelo que la llevó a Berlín. Alemania será el país que la acoja.

Oficialmente, Liu nunca ha estado privada de libertad, razón por la que Hua Chunying, portavoz del ministro de Asuntos Exteriores, ayer aseguró que ha marchado de China «por su propia voluntad» para recibir tratamiento médico en Europa. Y recalcó, molesta por las insistentes preguntas sobre el tema, que «no se trata de un asunto diplomático». No obstante, a nadie se le escapa que en mayo ya se dio a conocer una compleja estrategia para sacarla del gigante asiático, también con destino a Alemania, y que justo el lunes la canciller Angela Merkel se reunió con el primer ministro chino, Li Keqiang, que está de visita en el país teutón.

En aquella ocasión, por razones desconocidas, el plan para sacar a Liu no prosperó. Fue un amigo de la poeta quien reveló los detalles para presionar a la comunidad internacional para salvarla. Lo hizo publicando una conversación telefónica que mantuvo con ella y en la que Liu afirmó preferir morir a continuar viviendo en la situación en la que estaba. «Estoy tan jodidamente enfadada que ya estoy dispuesta a morir aquí. Si fallezco, ya habrá acabado todo», dijo entre sollozos la artista.

Ahora comienza el principio del fin de su calvario, porque todavía tiene que reponerse de la profunda depresión en la que está sumida. Si el plan continúa como se dio a conocer en mayo, Liu recibirá tratamiento psicológico y, posiblemente, terminará integrándose en una universidad. De momento, pasado mañana tendrá que afrontar el primer aniversario del fallecimiento de su marido, que fue condenado a 11 años de prisión por demandar democracia para China y que se convirtió en el primer Nobel fallecido en prisión desde la Alemania nazi.

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