Leopoldo López, aspirante a ser el Nelson Mandela venezolano

López, ayer con la bandera de Venezuela en la mano. :: J. B. / AFP

Economista con un máster en Harvard, este antichavista radical se convirtió en alcalde de Chacao con solo 29 años

M. LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

Leopoldo López lo tenía todo para ser el típico chico bien. Familia acomodada, economista con máster en Harvard, mujer de revista e hijos de catálogo. Su vida perfecta dio un giro cuando le picó el gusanillo de la política. El sentimiento antichavista radical le brotó como un volcán cuando en 1998 se barruntaba que Hugo Chávez podía llegar a la presidencia.

En el año 2000, y con solo 29 años, se convirtió en alcalde del municipio de Chacao, uno de los más ricos de Caracas. Su gestión de ocho años fue tan eficiente y dinámica que se catapultó como uno de los preferidos para la candidatura presidencial. Pero sombras, reales o artificiales, en algunos contratos, permitieron a las autoridades chavistas inhabilitarlo para cargos públicos en dos ocasiones.

Pese a todo, compitió contra Henrique Capriles en las primarias de la alianza opositora que en el 2013 intentó frenar la continuidad del chavismo con Nicolás Maduro, pero optó por pasar a segundo plano. El gobernador de Miranda, con antecedentes y trayectoria muy similar pero con enfoques diferentes para solucionar los mismos problemas, es su 'rival' histórico, que se quedó a falta de unos miles de votos para la victoria y denunció haber sido víctima de un fraude.

López fundó Voluntad Popular (VP) en 2008, primero como movimiento y desde 2011 como partido de centro izquierda. En febrero de 2014 lanzó la plataforma 'La Salida' para lograr la renuncia de Maduro mediante la presión de las manifestaciones callejeras. María Corina Machado y el alcalde Antonio Ledezma -actualmente en prisión domiciliaria-, entre otros antichavistas, lo acompañaron.

El día 12 murieron tres personas en unas protestas que se saldaron con un total de 41 fallecidos. El Gobierno responsabilizó a López por esas muertes. El político desapareció hasta que el 18 de febrero, un día después de que hombres armados asaltaran la sede de VP, apareció en una plaza de Caracas arengando a favor de una salida pacífica y constitucional «pero en las calles». Dijo que podía haberse exiliado, pero prefirió quedarse «para luchar por los oprimidos de Venezuela». Poco después se entregó a la Guardia Nacional, que estaba dirigida por Diosdado Cabello, entonces presidente de la Asamblea Nacional, quien después aseguró que se encargó personalmente para garantizar su seguridad.

13 años y 9 meses de cárcel

Antes de ser trasladado a la prisión militar de Ramo Verde, el político dijo que se entregaba a un sistema de justicia «corrupto». Después fue condenado a trece años, nueve meses de cárcel, de los que ha cumplido algo más de tres años, por «incendio de edificio público», «daños a la propiedad pública» en carácter de determinación, «instigación a delinquir» y «delito de asociación para la delincuencia organizada».

Durante su encarcelamiento, su mujer Lilian Tintori, se convirtió en su voz para denunciar torturas, malos tratos y negativas a recibir visitas, incluidos sus abogados españoles, aunque sí lo pudo ver al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

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