Los kurdos resisten la presión

Una joven kurda se hace un selfie con un anciano durante uno de los actos de apoyo al referéndum de mañana. :: SAFIN HAMED / afp

Barzami garantiza que el referéndum de mañana sobre la independencia de la región autónoma de Irak sigue adelante

MIKEL AYESTARAN ERBIL.

La comunidad internacional presiona hasta el último momento a Masud Barzani para que suspenda el referendo de independencia que ya está en marcha tras el inicio de la votación de los kurdos que viven en la diáspora. El presidente kurdo, salvo sorpresa de última hora, no dará su brazo a torcer y mañana los centros de voto abrirán las puertas en la región autónoma kurda de Irak (KRG, por sus siglas en inglés) y en las zonas en disputa entre los gobiernos de Bagdad y Erbil. Tras una nueva jornada de intensas reuniones, marcada por los rumores sobre la división entre los dos grandes partidos kurdos y el envío de una delegación negociadora a Bagdad, Barzani declaró tras entrevistarse con el embajador francés en Irak que «el referéndum sigue adelante y estoy abierto comenzar el diálogo con el Ejecutivo central a partir del martes». De nada sirvió la petición del Consejo de Seguridad de la ONU, que urgió a cancelar la consulta ante el riesgo de que provoque más inestabilidad en una zona en la que la guerra contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) aún no ha concluido.

Los kurdos se han quedado solos, con el único apoyo de Israel, en esta carrera hacia la independencia en la que Irán y Turquía, que también cuentan con provincias kurdas y donde temen la expansión de las ansias independentistas, son los dos países que más duramente critican el proceso. A lo largo de la semana los ministros de Exteriores iraquí, otomano e persa se reunieron de urgencia para advertir a Barzani que no se quedarán de brazos cruzados en caso de que la KRG proclame su independencia. El primer ministro de Ankara, Binali Yildirim, aseguró que su país adoptará medidas de castigo tanto en el plano «económico» como en el de la «seguridad» y no rechazó la posibilidad de lanzar una «operación transfronteriza», del estilo de la realizada en Rojava, la región kurda de Siria.

La falta de apoyo de aliados habituales como Estados Unidos y Reino Unido y las amenazas de vecinos poderosos como Irán y Turquía generan incertidumbre entre una población, a la que el referendo le ha hecho olvidar por unos días los graves problemas económicos que sufre la región autónoma. Los funcionarios llevan dos años con los sueldos semicongelados -debido a la disputa entre Bagdad y Erbil surgida cuando Barzani comenzó a vender petróleo de forma unilateral- y en ciudades como Erbil no se superan las diez horas de electricidad al día. El fervor nacionalista ha mitigado el malestar creciente y ha despertado, sobre todo en los más veteranos que sufrieron los excesos de la dictadura de Sadam Husein, el sueño de un Estado kurdo independiente de los árabes.

Las banderas amarillas del Partido Democrático del Kurdistán (KDP, por sus siglas en inglés) y la tricolor kurda (roja, blanco y verde con un gran sol en el centro) son omnipresentes en la capital, donde también se venden enseñas de Israel. Las kurdas cuestan 15.000 dinares (10 euros al cambio), las del Estado judío, hasta tres veces más. Este apoyo oficial por parte de los israelíes ha causado sorpresa entre la población y expertos como Ceng Sagnic lo consideran «negativo porque ha provocado el enfado de vecinos poderosos como los iraníes, pero positivo al mismo tiempo porque mejora nuestra imagen de cara a Occidente». Este investigador kurdo de la Universidad de Tel Aviv se ha desplazado a Erbil para seguir de cerca una consulta que «es solo un primer paso porque no supondrá la proclamación inmediata de independencia, conocidos los resultados será momento de hablar con Bagdad».

Falta de censo

En la Comisión Electoral Independiente (CEI) un ejército de 700 funcionarios se prepara para un gran día en el que «no tenemos claro el número de personas con derecho a voto por la falta del censo tanto de los votantes en el extranjero como de los residentes en las zonas en disputa. Las únicas cifras que tenemos son las de los residentes en las cuatro provincias de la región autónoma, calculo que en total podemos rondar los 5 millones de votantes», según Karwan Yalal, responsable del departamento de datos de la CEI. Pese a la etiqueta de 'independiente', Yalal confía en «una victoria rotunda del sí a la separación de Irak». La consulta tiene base geográfica, según explican en la CEI, por lo que «solo votarán los nacidos en la KRG y en las zonas en disputa, sean kurdos o no». La votación en estas zonas es uno de los grandes problemas que genera esta consulta, en especial en lugares como Kirkuk, ciudad donde conviven árabes, turcomanos y kurdos y que cuenta con el 10% de las reservas petroleras del país.

En la capital el discurso es único a favor de la consulta y ciudadanos y medios locales cierran filas en torno a un líder y un partido que lo controlan absolutamente todo. Cuesta encontrar voces críticas con el referendo y solo en lugares como el cuartel general del Frente Turcomano, su máximo representante en la ciudad, Aydin Maruf, rechaza «de forma tajante una consulta que solo servirá para debilitar el país».

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