Kuczynski sale de una crisis y se mete en otra

Una de las marchas de protesta que recorren Lima contra el indulto concedido por Kuszynski a Fujimori. :: Guadalupe Pardo / reuters/
Una de las marchas de protesta que recorren Lima contra el indulto concedido por Kuszynski a Fujimori. :: Guadalupe Pardo / reuters

Se multiplican las protestas populares y la división política en Perú por su decisión de indultar al expresidente Fujimori

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO

La decisión que libró al actual mandatario de la destitución ha provocado una nueva crisis que estremece al país. Miles de peruanos se manifiestan desde hace tres días en las calles de las principales ciudades en protesta por el polémico indulto concedido por Pedro Pablo Kuczynski a Alberto Fujimori, perdón que será recurrido por abogados de las víctimas ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CID). La polémica decisión ha provocado renuncias en partido gobernante, cisma en el fujimorismo y disgusto en la izquierda que, pese a las diferencias ideológicas, apoyó a Kuczynski para que Keiko Fujimori, la hija de 'el Chino', no llegara la jefatura del Estado. No ayuda que el expresidente haya pedido perdón ni que Kuczynski se someta «al tribunal de la historia» por la «decisión más difícil de mi vida».

Sin embargo, despierta sospechas la velocidad en la solución de una solicitud que los sus predecesores (Ollanta Humala y Alan García) no se atrevieron a aprobar: en trece días estuvo listo el papeleo para la libertad de Fujimori, preso en Lima y hospitalizado en los últimos días. Solo ha cumplido ocho de los 25 años de condena por la matanza de 25 peruanos en La Cantuta y en Barrios Altos.

Los cargos oficiales fueron de delito de homicidio calificado y secuestro agravado. Según el abogado constitucionalista Aníbal Quiroga no fue «el fiscal el que incorpora la discusión de lesa humanidad (a la sentencia), sino la parte civil, a la que no le corresponde procesalmente eso. Carecía de legitimidad para ello. Por eso siempre se dijo que la sentencia si bien era válida, carece de plena legitimidad». Y la gracia concedida por Kuczynski le libra de futuros juicios en los que podría ser condenado por delitos que no pueden ser objeto de perdón. La situación anticipa una dura batalla jurídica.

DESDE EL HOSPITAL«Reconozco que he defraudado a algunos compatriotas; les pido perdón de todo corazón»

La oposición y el antifujimorismo denuncian un pacto entre el actual presidente y 'el Chino', quien -a cambio del indulto y a través de su hijo y diputado Kenji Fujimori- ordenó votar contra la destitución de Kuczynski en la moción de censura que fue presentada contra él como supuesto receptor de unos 4,5 millones euros en sobornos de la constructora brasileña Oderbrech.

El empeoramiento de la salud del exmandatario, de 79 años, fue la excusa. Por una bajada de tensión asociada a una arritmia quedó ingresado el sábado 23 en la unidad de cuidados intensivos de un hospital, pero ayer martes -ya indultado- había sido trasladado a planta.

«Soy consciente de que los resultados de mi gobierno fueron bien recibidos por una parte, pero reconozco que he defraudado también a otros compatriotas. A ellos les pido perdón de todo corazón», dijo en un vídeo desde su cama hospitalaria Fujimori, que gobernó Perú desde 1990 a 2000.

Sin venganza

Por su parte, Pedro Pablo Kuczynski, también nacido en 1938, dirigió un mensaje en la noche de Navidad. Afirmó: «Estoy convencido de que quienes nos sentimos demócratas no debemos permitir que Alberto Fujimori muera en prisión, porque la Justicia no es venganza».

El mensaje no hizo que remitieran las protestas, cuya convocatoria se mantiene en principio hasta el viernes pese a las intervenciones de las fuerzas antidisturbios para controlar el rechazo popular a base de gases lacrimógenos y bala de goma.

Si el indulto no hubiera coincidido con la exoneración de Kuszynski gracias a un sector del fujimorismo quizá hubiera sido aceptado por razones humanitarias.

Por esa misma razón, manifestantes como Fermín Lliuya, denuncian: «Acá no hay nada humanitario, todo es político por el chantaje del fujimorismo y el pueblo no le permitirá esto a Kuczynski».

En términos similares se pronunció el diputado del partido opositor Acción Popular Yonhy Lescano: «Kuczynski ha cedido al chantaje y ha puesto su cabeza en bandeja de plata al fujimorismo por un negocio político bajo la mesa».

Lo cierto es que la situación política del actual presidente dista mucho de ser tranquila. Se salvó de la destitución en el Parlamento pero el precio ha sido el agrandamiento de la sospecha y su cada vez mayor aislamiento.

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