Kuczynski indulta a Fujimori después de que el hijo de éste evitara su destitución

Kenji Fugimori visita a su padre Alberto en el hospital peruano donde permanecía internado. :: r. C.
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Kenji Fugimori visita a su padre Alberto en el hospital peruano donde permanecía internado. :: r. C.

Las sospechas salpican otra vez al presidente de Perú, que estuvo a punto de caer por su relación con una empresa que se benefició del Gobierno

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

Pedro Pablo Kuczynski (PPK) indultó a Alberto Fujimori menos de una semana después desde que la izquierda antifujimorista y la disidencia en el clan fujimorista lo salvaran de ser destituido por corrupción en el escándalo Odebrecht. La medida había sido prometida por el presidente y, al parecer, acordada con Kenji, hijo menor del exmandatario, quien junto con otros nueve diputados prefirieron llevar al fundador del movimiento político de vuelta a casa en vez de sumar una victoria para su partido, liderado por su hermana Keiko. Las reacciones generaron protestas, algunas celebraciones y las primeras renuncias en el oficialismo.

En la Nochebuena, el PPK convocó de urgencia a su gobierno para tratar la petición de clemencia -planteada desde 2016- del exmandatario.

Kuczynski escuchó las razones de los médicos, quienes aseguran que su salud había empeorado, y decidió dejarlo libre -y a otros siete presos enfermos- tras cumplir solo ocho de los 25 años de prisión a los que fue condenado como autor mediato de los delitos de homicidio con alevosía, lesiones graves y secuestro agravado efectuados por el Grupo Colina en Barrios Altos (1991) y en La Cantuta (1992), así como por los secuestros del empresario Samuel Dyer y el periodista Gustavo Gorriti durante el autogolpe que protagonizó en abril de 1992.

Además, la justicia encontró al primer presidente de origen japonés de Perú culpable de otros delitos menores cuyas penas son menores de los ocho años que ha permanecido preso.

La noticia del indulto a Fujimori, líder del partido Peruanos por el Kambio (PPK) tuvo respuesta inmediata. Decenas de manifestantes salieron a las calles en Nochebuena y fueron dispersados con gases lacrimógenos y balas de goma, pero volvieron a marchar ayer para repudiar en conjunto la decisión, considerada una traición por gran parte de la sociedad peruana. Dos de sus congresistas, Alberto de Belaunde y el portavoz del partido Vicente Zeballos anunciaron su renuncia por un indulto que no es humanitario sino político y desconoce los mandatos de la corte interamericana. La bancada de la segunda fuerza política del Congreso queda con 16 escaños o menos si, como se anticipa, otros diputados siguen su camino.

La fujimorista Fuerza Popular mantiene 71 escaños. Sin embargo, no se descarta la división de las facciones que lideran la casi presidente Keiko y su hermano menor Kenji. Si Keiko, aparentemente, es más reticente a la influencia paterna, Kenji se plegó a la estrategia del patriarca a favor del indulto que hubiera sido imposible con el PPK destituido.

El mandatario, que mientras fue ministro de Alejandro Toledo era dueño de la firma Westfield -asesora de Obebrecht cuando la empresa brasileña negociaba con el Estado, fue preparando el terreno el viernes. «Ningún gobierno podrá hacer realidad las legítimas aspiraciones de todos los peruanos si mantenemos el ambiente polarizado y hostil en el que vivimos hoy», dijo. Keiko expresó la «gran alegría para nuestra familia y por supuesto para el fujimorismo» después de «más de diez años de espera», momento en el que «finalmente se hace justicia. «Esta navidad va a ser una navidad diferente, una navidad con esperanza y sobre todo con mucha alegría para nuestra familia», agregó. La política agradeció al PPK y dijo esperar que este cambio genere «la reconciliación que todos los peruanos estamos esperando».

Pero Milagros Salazar, una de las portavoces de Fuerza Popular, calificó de «lamentable» que el PPK «haya canjeado permanecer en el cargo por un indulto». En cambio, otro de los voceros, Héctor Becerril, fue más cauto al confiar en que sirva «para cerrar heridas» y alegrarse de que «Fujimori está en libertad». Por su parte, la congresista de Nuevo Perú, Marisa Glave, denunció el «pacto de impunidad» y dijo que el PPK debe «responder directamente a los familiares de víctimas de Fujimori y Colina».

años ha permanecido encarcelado Fujimori. Fue condenado a 25 años de prisión como autor mediato de los delitos realizados en 1991 y 1992 con el Grupo Colina de homicidio con alevosía, lesiones graves y secuestro agravado, así como por dos secuestros cometidos en el autogolpe del 92

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