La justicia argentina libera por razones humanitarias al excanciller Timerman

Héctor Timerman. :: afp/
Héctor Timerman. :: afp

El juez revoca su arresto domiciliario, después de que EEUU le negase la entrada pese a gozar de un permiso para viajar a tratarse un cáncer

MARCELA VALENTE

buenos aires. Forzada por una situación extrema, la justicia federal de Argentina otorgó ayer la libertad al excanciller Héctor Timerman -enfermo de cáncer- tras habérsela negado en dos instancias previas. Bajo arresto domiciliario por una polémica causa en la que se investiga un acuerdo entre Argentina e Irán, Timerman había sido autorizado a viajar a EE UU, adonde se traslada periódicamente por un tratamiento experimental para su dolencia. Pero en el aeropuerto de Argentina se le informó que la visa estadounidense había sido revocada por su situación judicial.

La defensa acudió de inmediato al juez federal Sergio Torres para pedir una medida extraordinaria. El magistrado confirió el beneficio «por razones humanitarias vinculadas a su grave estado de salud». Los abogados de Timerman ya habían solicitado la liberación por estas mismas razones, pero en primera y segunda instancia la justicia había negado el beneficio. Esta semana, el juez le dio permiso para viajar. Pero cuando el exfuncionario se disponía a abordar el avión se enteró que EE UU le había retirado la visa.

La justicia federal había procesado a Timerman a finales de 2017 por sospechar que el canciller abogó por un acuerdo que otorgaría una supuesta impunidad a los acusados iraníes por el atentado a la mutual judía AMIA, perpetrado en Buenos Aires en 1994. El acuerdo -diseñado por el Gobierno de Cristina Fernández para que los imputados declaren- había sido ratificado por el Congreso Nacional. En la misma causa está acusada la expresidenta, también procesada y con solicitud de prisión. Pero Fernández es senadora y tiene fueros que impiden su arresto sin sentencia firme.

Procesamiento «rídiculo»

La causa comenzó con una denuncia del malogrado fiscal Alberto Nisman, que luego apareció muerto en su piso con un disparo en la sien. Nisman había acusado a Fernández de encubrimiento en el atentado a la AMIA por la firma del Memorando con Irán. Tras la muerte del fiscal la justicia rechazó esa denuncia por falta de pruebas en dos instancias.

Pero ante nuevos reclamos la causa se reabrió y el juez federal Claudio Bonadío resolvió una serie de procesamientos con prisión preventiva para Fernández, Timerman y otros exfuncionarios y dirigentes que están en la cárcel. Para Human Rights Watch el procesamiento es «ridículo» y carece de pruebas.

La condición de Timerman es la más vulnerable. El excanciller padece cáncer. Antes de su procesamiento pidió que el juez le tomase declaración anticipada por temor a que su salud se deteriorara. El día de la cita se desmayó ante el juez. Últimamente la dolencia le afectó la cadera y debe desplazarse en silla de ruedas. Los abogados rogaron al juez Bonadío su puesta en libertad. Pero el magistrado se negó. Dijo que el exfuncionario podía solicitar autorización cada vez que tuviera que salir de su domicilio para tratarse.

Por eso los letrados pidieron permiso para trasladar a Timerman a Nueva York, donde recibe tratamiento desde hace varios meses y el juez que reemplaza a Bonadío se lo otorgó. Ahora, además, también tuvo que firmar la puesta en libertad.

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