Juncker marca el rumbo de Europa

El presidente de la Comisión trazará hoy la hoja de ruta de una UE que navega «con viento a favor» aunque obligada a reinventarse tras el 'brexit'

ADOLFO LORENTE

Estrasburgo. Llegó el 'Día J'. Hoy, a las 9 de la mañana, el presidente de la Comisión Europea, el eterno Jean-Claude Juncker, pronunciará ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo el que quizá sea uno de los discursos más relevantes de su dilatada trayectoria política. Llegó el Debate sobre el Estado de una Unión que tiene que decidir qué quiere ser de mayor, cómo sobrevivir a 27 cuando Reino Unido consume su portazo el 29 de marzo de 2019. Es el día. Tócala otra vez, Jean-Claude.

Según fuentes de toda solvencia consultadas por este periódico, el menú de propuestas que ofrecerá es tan diverso como ambicioso. A saber. Una mayor integración de la Eurozona y flexibilidad fiscal, un impulso a los acuerdos comerciales, a la inversión, a la Europa de la Defensa, la mejora del engranaje de la lucha contra el terrorismo, la reforma de Schengen... El ahora o nunca sigue palpitando con fuerza en el corazón de Bruselas pero ahora, «los vientos soplan a favor», resume su equipo.

El de hoy será su tercer SOTEU (por sus siglas en inglés) desde que llegó al cargo el 1 de noviembre de 2014 y lo hará ante una Eurocámara que le espera de uñas por sus duras acusaciones en las que tachó recientemente a los eurodiputados de «ridículos». Este será su gran hándicap. Veremos.

Juncker ofrecerá su visión sobre el 'Libro Blanco de la UE en 2025' que fue presentado el 1 pasado de marzo. Se trata de tomar la iniciativa en plena negociación del 'Brexit' aprovechando «los vientos a favor que soplan a favor de la UE» tras superar por un lado los sobresaltos iniciales de Donald Trump y, por el otro, el 'match ball' de Francia. Y todo, con los eurófobos a la baja aunque no vencidos.

«Es la hora de que busquemos nuevas respuestas a una pregunta tan vieja como nuestra joven Unión: Quo vadis, Europa de los 27? ¿A dónde vas? ¿Cuál es la herencia que queremos dejar a nuestros nietos? La Historia nos juzgará por ello». Aquel 1 de marzo, ante el Parlamento Europeo, dibujó los cinco escenarios posibles para diseñar la UE de 2025. Desde no hacer nada a los Estados Unidos de Europa. Como siempre, la solución será intermedia. Él lanzó el debate para que los jefes de Estado y de Gobierno se mojasen, en lugar de limitarse a poner palos en las ruedas.

¿Qué quiere Juncker? Hasta ahora, lo único que ha dicho de forma categórico es que está en contra de la segunda «porque Europa es mucho más que mercancías y dinero». Su escenario ideal sería una mezcla entre el tercer y cuarto escenario, algo así como una Europa más unida, aunque «con menos competencias y a varias velocidades».

Juncker, eso sí, se limitará a poner la música a la espera de que las capitales, que tienen la última palabra de este histórico debate, escojan la letra. Y aquí, los vientos de cola a los que se referirá el presidente de la Comisión tienen mucho que ver con el renacido eje francoalemán, llamado a rediseñar una UE alicaída con proyectos como la Europa de la Defensa, la ciberseguridad o un notable impulso a la integración de la Eurozona con la creación de un presupuesto y un superministro común o una suerte de FMI con label europeo.

También se espera un mensaje contundente a favor de proteger a las grandes compañías europeas de las garras del poderío económico chino y un toque de corneta en favor de los acuerdos de libre comercio para impulsarlos, entre otras potencias, con Australia y Nueva Zelanda.

Más allá de la tormentosa negociación de salida con Reino Unido, el capítulo de los grandes problemas los protagoniza el cada vez más rebelde bloque del Este, con Hungría y Polonia como máximos exponentes de la revuelta. Lo es sobre todo Varsovia y su particular visión del Estado de Derecho, muy lejos de los estándares europeos. Habrá lío.

Llegó el 'Día J', el día de Juncker.

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