Juncker coloca a la Unión Europea ante su espejo

Propone cambios sustanciales en la organización institucional y alerta de duros recortes en el presupuesto

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL BRUSELAS.

Uno de los mantras más escuchados en Bruselas advierte de que no hay margen para la complacencia, que hay que mirar al futuro, que aquello del renovarse o morir no son palabras huecas. Tras superar con cierta nota el shock que supuso el 'brexit', la UE se encuentra en su enésimo ahora o nunca para decidir qué quiere ser de mayor. Ayer era uno de esos días. Y lo fue, por ejemplo, porque el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, salió a la sala de prensa en una de sus contadísimas comparecencias a pecho descubierto desde que llegó al puesto el 1 de noviembre de 2014. No defraudó. Rara vez lo hace.

Juncker salió a escena para lanzar varios mensajes sobre debates de enorme calado que debe afrontar el club a corto plazo. Por un lado, su organización institucional, con la posible unificación de presidencias (Comisión y Consejo). Por el otro, el dinero. La marcha de Reino Unido va a provocar un socavón anual de en torno a 13.000 millones de euros anuales en el presupuesto comunitario. Menos dinero, nuevas necesidades que cubrir, muchas regiones europeas que se han acostumbrado a recibir transferencias comunitarias con excesiva alegría, los países ricos no quieren aflojarse el bolsillo...

La negociación del marco financiero plurianual 2020-2027 va a ser una durísima batalla en la que países como España, por ejemplo, tienen muchísimo que perder ya que Bruselas advirtió ayer de que podría haber un bajada de hasta el 30% en las subvenciones agrícolas y regionales. «Tendremos que aplicar recortes en la política agraria común (PAC) y en la política de cohesión si queremos llegar a las nuevas prioridades que nos hemos fijado», recalcó Juncker. Entre otras, destaca el control de la fronteras o la Defensa. «No estoy a favor de recortes brutales», apostilló situando la pelota en el tejado de los Estados miembros.

Bruselas no tiene una maquinita para hacer dinero. Todo llega de las capitales y si estas no están dispuestas a aflojarse el bolsillo no hay nada que hacer. Hay países, los receptores, que no quieren recortes. Hay otros, los contribuyentes netos, que no quieren poner más dinero de sus contribuyentes. ¿Entonces? La Comisión propuso una tercera vía que pasa por establecer impuestos comunitarios gestionados directamente por Bruselas para obtener más margen presupuestario.

Apoyo al 'Spitzenkandidaten'

En el aspecto institucional, Juncker quiere un único presidente del club en lugar de la actual bicefalia: el brazo ejecutivo (la Comisión) y el Consejo (28 países y liderado por Donald Tusk). Esta reforma, no obstante, no llegaría hasta avanzada la próxima década en lugar de hacerlo ahora, aprovechando la ventana electoral comunitaria que se abre en mayo de 2019 y que marcará el ciclo de los cinco próximos años. Lo que sí defendió con vehemencia de cara a esta cita es la figura del 'Spitzenkandidaten' (cabeza de lista en alemán) que él mismo estrenó en las elecciones de 2014.

Se trata, grosso modo, de que sea presidente de la Comisión el candidato del partido político que gane las elecciones y que logre la mayoría suficiente en el Parlamento Europeo y el plácet político del Consejo. No hay que olvidar que en su día, el entonces primer ministro británico David Cameron votó en contra del luxemburgués, que ayer pidió a las grandes familias políticas que designen a sus candidatos antes de que finalice el año y que los Estados miembros se impliquen a fondo en elegir a la persona adecuada.

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