Italia se debate entre la ilusión y el miedo

Italia se debate entre la ilusión y el miedo

El Ejecutivo del M5E y la Liga coloca al país entre la posibilidad «de innovar en la democracia» y el riesgo de «debilitar» alianzas de Occidente

DARÍO MENOR ROMA.

Los 158 inmigrantes desembarcados ayer por la nave de la ONG Sos Mediterranée en el puerto de Pozzallo van a recibir una inquietante visita: hoy acudirá al centro de internamiento para extranjeros de esta localidad siciliana Matteo Salvini, secretario general de la Liga y titular del Interior del nuevo Gobierno liderado por Giuseppe Conte. El «más reaccionario e incendiario» de los políticos italianos, como dice Mario Calabresi, director del diario 'La Repubblica', deja así bien claro cuál va a ser su prioridad con este primer acto como ministro tras jurar el cargo el pasado viernes.

Aunque hereda una tendencia favorable con una caída del flujo migratorio en lo que llevamos de 2018 del 77% respecto al mismo período del año anterior, Salvini promete más mano dura para disminuir las llegadas de extranjeros y aumentar las repatriaciones forzosas de quienes ya están en el país. El nuevo ministro del Interior espera afianzar así su perfil de duro y seguir comiéndole el terreno en la opinión pública a su socio de coalición, Luigi Di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E).

«Las elecciones del 4 de marzo supusieron un terremoto para el sistema político del que salió un 'bipopularismo perfecto' que supera las fases anteriores, marcadas por el personalismo de Matteo Renzi y la injerencia europea con el Gobierno técnico de Mario Monti», explica Fulco Lanchester, director del departamento de Ciencia Política de la Universidad 'La Sapienza' de Roma. «Ahora tenemos a dos polos que han sido vistos por los votantes como antisistema. Primero está la Liga, conectada a la extrema derecha y con un discurso muy duro contra la inmigración y la UE. Luego está el M5E, que es una fuerza populista en la tercera dimensión al ir va más allá de la derecha y la izquierda. Es una alianza inédita y llena de incógnitas que veremos cómo se desarrolla», resume.

Para muchos italianos, incluso aquellos contrarios a estos dos partidos que lograron el 50% de los votos, la formación del Gobierno ha sido un motivo de alivio. «Ahora tienen la oportunidad de demostrar si son capaces de hacer todas esas cosas que dicen que van a hacer», cuenta Fabio, un informático que no se fía un pelo del M5E. «Creo que mucha gente se va a llevar una desilusión». Sandro, que regenta una verdulería en Roma, se declara votante de Di Maio, pero está sólo satisfecho a medias por cómo han ido las cosas. «Si me llegan a decir que iban a aliarse con los ultras de la Liga igual no les voto. Vamos a ver cómo van las cosas a partir de ahora que están en el Gobierno».

País en equilibrio

Maurizio Molinari, director del diario turinés 'La Stampa', explica así la situación de incertidumbre en que se encuentra la tercera potencia económica de la zona euro: «Italia se presenta a nuestros socios como un país en equilibrio entre la posibilidad de tener un Gobierno capaz de innovar en la democracia representativa y la amenaza de debilitar desde dentro de manera estratégica las alianzas multilaterales de Occidente». Más pesimista es Calabresi. «El día de las soluciones fáciles y veloces ha llegado», escribe en 'La Repubblica'. A su juicio, los apoyos al M5E y la Liga han llegado por el triunfo de la «política moderna», en la que se abandonan las «esperanzas colectivas» para volcarse en los «intereses individuales».

A ellos responden las grandes promesas de estas dos formaciones, como la renta mínima de ciudadanía, la disminución y simplificación de impuestos o la facilitación de las condiciones para alcanzar la jubilación. «Gozarán de una luna de miel, pero la mezcla de inexperiencia, improvisación y arrogancia no tardará en emerger. Abróchense los cinturones de seguridad», advierte Calabresi.

Pese al miedo que genera el nuevo Ejecutivo, hay elementos positivos respecto a sus antecesores, como recuerda Marco Travaglio, director de 'Il Fatto Quotidiano', el diario más cercano al M5E. «Tenemos un Gobierno de compromiso. Tal vez no entusiasma, pero tampoco es aterrador», explica Travaglio. «Se puede decir de todo, pero no que es peor que los de los últimos 15 años. No hay ni un ministro investigado o condenado, y es la primera vez desde 1994. Y ningún ministro apesta de 'berlusconismo'».

No le falta razón en este último punto, como demuestra la hostilidad mostrada por el líder de Forza Italia con el nuevo Gabinete. «Nos opondremos al pauperismo, al justicialismo, a cualquier acto que ponga en peligro las cuentas públicas y el papel internacional de nuestro país y nuestra libertad», advierte Silvio Berlusconi, cuyo partido votará 'no' en la moción de investidura al Gobierno que se celebrará mañana y pasado en la Cámara de los Diputados y en el Senado.

Pese a las enormes diferencias con el caso español, el profesor Lanchester ve puntos comunes entre la situación política italiana, el conflicto catalán y la exitosa moción de censura de Pedro Sánchez. «Hay una crisis geopolítica a nivel mundial que está sacudiendo los países europeos y haciéndoles que se pongan en crisis elementos que hasta poco parecían inamovibles».

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