Italia convoca elecciones tras una convulsa legislatura

El primer ministro Paolo Gentiloni, en la rueda de prensa. :: efe/
El primer ministro Paolo Gentiloni, en la rueda de prensa. :: efe

El presidente Sergio Mattarella disuelve el Congreso y el Consejo de Ministros fija para el próximo 4 de marzo los comicios generales

R. C. ROMA.

Italia despide el año con la convocatoria de elecciones generales y la clausura formal de una de sus legislaturas más convulsas, en la que ha visto desfilar tres primeros ministros -los tres del Partido Democrático (PD)- en cinco años: Enrico Letta, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni, en el cargo desde hace tan solo doce meses. Los italianos fueron convocados a las urnas para el próximo 4 de marzo tras la decisión del presidente de la República, Sergio Mattarella, de disolver el Parlamento. La medida siguió el protocolo constitucion: primero el presidente Mattarella recibió en el Palacio del Quirinal al primer ministro Gentiloni, y después a los presidentes de la Cámara de diputados, Laura Boldrini, y del Senado, Pietro Grasso.

Posteriormente el Gobierno celebró un Consejo de Ministros en el que, entre otras decisiones, se tomó la de la convocatoria de los comicios, el próximo 4 de marzo, que a su vez fue sancionada por el jefe del Estado. Mattarella, por lo tanto, no escuchó las reclamaciones de quienes pedían un retraso de las elecciones para permitir aprobar en última instancia un proyecto de ley destinado a reconocer la nacionalidad a los hijos de inmigrantes en determinadas condiciones.

El presidente había hecho saber que ese texto legal no prosperaría por no haber los votos precisos para su aprobación en el Senado, por lo que prevaleció su intención de proceder a la convocatoria de los comicios. Horas antes de la disolución del Parlamento el primer ministro Gentiloni había comparecido ante los medios de comunicación para presentar el balance de la legislatura, en la que él ha participado durante un año con el objetivo de conducirla a su cierre natural.

Gentiloni defendió que «no hay duda de que en Italia hay una izquierda de Gobierno», lo que a su juicio se ha demostrado durante esta «atormentada» legislatura. Y dijo que apoyará «naturalmente» a su formación, el PD, en la campaña, aunque no desveló si, en el caso de que no se logre mayoría, permanecería en el cargo encabezando un Gobierno de unidad. «Todo lo que diga podría ser usado en mi contra», ironizó.

Mayorías no garantizadas

Según los últimos sondeos, los partidos del centroderecha obtendrían juntos una ventaja sobre el gubernamental PD pero también sobre el antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5S), que se presenta en solitario y que, así, recibe los mayores porcentajes de intención de voto.

La legislatura que ahora ha concluido, con una duración de cinco años, tal como estipulan las normas vigentes, ha visto pasar por el Palacio Chigi, sede del Gobierno, a tres primeros ministros. Primero fue Enrico Letta, quien fue sustituido -prácticamente derrocado- por su correligionario Matteo Renzi, quien dimitió hace un año tras el fracaso obtenido en el referéndum sobre la reforma constitucional y a quien reemplazó Gentiloni.

A las elecciones de marzo próximo se llega con una nueva ley electoral, aprobada bajo el mandato de Gentiloni, que sin embargo no parece que vaya a facilitar la formación de Gobierno. Y ello porque el sistema vigente finalmente para la elección del Parlamento no garantizará la mayoría a ninguno de los partidos que concurrirán, lo que presagia casi una repetición del reparto de escaños actual.

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