Italia está abocada a nuevas elecciones

Un carabinieri saluda a Matteo Salvini y Silvio Berlusconi a la salida del Quirinal tras la reunión con Mattarella. :: ettore ferrari / efe/
Un carabinieri saluda a Matteo Salvini y Silvio Berlusconi a la salida del Quirinal tras la reunión con Mattarella. :: ettore ferrari / efe

Los principales partidos rechazan la propuesta de Mattarella de un Gobierno «neutral» hasta diciembre

DARÍO MENOR ROMA.

La legislatura iniciada tras las legislativas del 4 de marzo va camino de ser la más corta e inútil de la democracia reciente en Italia. Y eso no es poco en un país acostumbrado a la inestabilidad política con 64 gobiernos diferentes en los últimos 70 años. En los más de dos meses pasados desde la última cita con las urnas, los vetos cruzados entre los partidos han impedido la creación de una alianza que supere la fragmentación del Parlamento (en el que ningún bloque tiene la mayoría) para permitir así el nacimiento de un nuevo Ejecutivo. Harto de la situación, el presidente de la República, Sergio Mattarella, decidió ayer intervenir al ver cómo fracasaba su tercera ronda de contactos con las formaciones políticas.

El jefe del Estado se erigió en el promotor de un Gobierno «neutral, de servicio», para el que pidió apoyos de los partidos de manera que pueda sobrevivir hasta final de año y se encargue básicamente de dos objetivos: preparar los próximos Presupuestos y defender con pleno derecho los intereses italianos en Bruselas, sobre todo en la negociación de cara a la aprobación de las cuentas de la UE en el período que va desde 2021 hasta 2027. A principios de 2019 el mandato de este Gabinete técnico decaería y se convocarían a continuación unas nuevas elecciones. «Es obligatorio dar vida a un nuevo Gobierno, no se puede esperar más», comentó el presidente de la República, recordando los «límites» del actual Ejecutivo dimisionario, liderado por Paolo Gentiloni.

Exprimiendo a fondo el papel de árbitro que la Constitución le reserva, el jefe del Estado puso sobre la mesa de forma descarnada las alternativas que afronta el país ante la incapacidad de las formaciones políticas para ponerse de acuerdo. El Parlamento está dividido en tres bloques predominantes (el Movimiento 5 Estrellas, la coalición conservadora entre la Liga y Forza Italia, y el Partido Democrático) y hace falta un acuerdo «entre dos de ellas» que de momento no se ha producido. Ante este panorama, para Mattarella la mejor opción es dar vida a un Ejecutivo «neutral» que habría que enterrar si decayeran los actuales vetos entre los partidos y surgiera una mayoría parlamentaria clara. En caso de que los candidatos sigan sin ponerse de acuerdo y tampoco acepten el Gabinete temporal, no quedarían más camino a seguir que el retorno a las urnas. Es la alternativa más fácil, pero no la más segura, pues si no se cambia la ley electoral, es posible que se repita un resultado como el del 4 de marzo.

La fecha más probable es el 8 de julio, aunque el presidente intenta evitar una convocatoria estival

«Lo antes posible»

El 8 de julio es la fecha más cercana en la que podrían celebrarse los comicios. El Movimiento 5 Estrellas y la Liga presionan para votar ese día y no aceptan la iniciativa de Mattarella. «No apoyamos a un Gobierno 'neutral', que es un sinónimo de Gobierno técnico», dijo Luigi di Maio, candidato de la formación 'anticasta'. En la misma línea se expresó Matteo Salvini, candidato 'liguista', subrayando que había que ir a las urnas «lo antes posible». Para salirse con la suya, Di Maio y Salvini tendrán que pasar por encima de Mattarella, que dejó claro que convocar elecciones en pleno verano supone «impedir la participación de muchos electores». Una alternativa sería que los comicios tuvieran lugar en octubre, pero el riesgo sería entonces que no diera tiempo a aprobar los Presupuestos de 2019 y no quedara otra que aumentar el IVA, una amenaza que sobrevuela en los últimos años.

La propuesta del presidente de la República no fue tan mal acogida por los otros actores políticos. El secretario general interino del Partido Democrático, Maurizio Martina, aplaudió su iniciativa y se mostró dispuesto a apoyar el Gobierno «neutral». Más dudosos estaban en Forza Italia, principal aliado de la Liga en la alianza de centroderecha. La formación de Silvio Berlusconi aseguró en una nota que «no le asusta» el voto, pero prefirió que este se celebre en otoño.

La pelota está ahora en el tejado de los partidos, como dijo Mattarella al concluir su intervención. «Que elijan con su libertad de comportamiento en su sede, el Parlamento, entre estas alternativas».

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