Irán, dispuesto a dar «un fuerte puñetazo en la boca» a Pompeo

Musulmanes chiíes rezan en un templo en Teherán. :: afp/
Musulmanes chiíes rezan en un templo en Teherán. :: afp

La república islámica muestra su indignación por las nuevas sanciones anunciadas el lunes por el secretario de Estado de EE UU

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL JERUSALÉN.

El anuncio de Mike Pompeo de imponer a Irán «sanciones sin precedentes en la historia» recibió la respuesta inmediata de una república islámica que no está dispuesta a plegarse a las 12 condiciones impuestas por el secretario de Estado estadounidense. Desde el lado militar fue el general de la Guardia Revolucionaria Kowsari, el encargado de recordar que «el pueblo de Irán le dará un fuerte puñetazo en la boca al secretario de Estado estadounidense y a cualquiera que le apoye», según recogió la agencia ILNA.

El alto cargo de los paramilitares, el cuerpo más poderoso del país, recordó que «la historia ha demostrado que con los ataques en Hiroshima y Nagasaki, EE UU es el mayor criminal en lo que se refiere a misiles» y mostró su apoyo firme a Qassem Suleimani, responsable de las operaciones en el exterior de la Guardia Revolucionaria, quien «no es una sola persona. El gran pueblo de Irán le apoya».

El Ministerio de Exteriores también emitió un largo comunicado en el que calificó las declaraciones de Pompeo de «difamatorias, infundadas, insultantes e intervencionistas». Para el ministerio que dirige Javad Zarif, jefe negociador de Irán en la firma del acuerdo en 2015, la postura del secretario de Estado es «un vano intento de desviar la atención pública de la medida ilegal» adoptada al «violar el acuerdo nuclear».

A la espera de Europa

Los iraníes miran hacia la Unión Europea con la esperanza de poder salvar un acuerdo que en los últimos tres años ha permitido el levantamiento de las sanciones internacionales a cambio del congelamiento del enriquecimiento de uranio por su parte. La decisión de Trump de abandonar el pacto y alinearse junto a Israel y Arabia Saudí, aliados tradicionales de Washington en la región y enemigos de Irán, ha supuesto un terremoto político en el seno del grupo conocido como 5+1, formado por EE UU, Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania, que fue el encargado de sellar el acuerdo. Nadie comparte la decisión del presidente estadounidense porque los diferentes informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) corroboran que Teherán cumple lo acordado, pero las operaciones comerciales en el país van a ser muy complicadas a partir de ahora con la vuelta de los castigos de Washington ya que muchas empresas tienen intereses en suelo iraní y estadounidense y se verán obligadas a elegir.

Pese a los informes de la AIEA, Trump y Pompeo desconfían de las intenciones a largo plazo de los iraníes y exigen variaciones para garantizar que no van a conseguir fabricar una bomba atómica. Este problema de confianza, alentado por la presión de Israel, han acabado con el acuerdo, además de las ganas del magnate de distanciarse al máximo de todo lo que recuerde a la época de su antecesor en la Casa Blanca, Barack Obama.

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