Irán celebra el final del califato

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL JERUSALÉN.

Irán celebra el final del califato y proclama la victoria final sobre el grupo yihadista Estado Islámico (EI o Daesh) tras la liberación de Albu Kamal, la última ciudad que quedaba bajo su control, en plena frontera entre Siria e Irak. El presidente iraní, Hasán Rohaní, y el general Qassem Suleimani, comandante de los Guardianes de la Revolución y auténtico hombre fuerte de la República Islámica en la lucha contra el Daesh, anunciaron «la gran victoria» después de tres años de combates.

«Con la ayuda de Dios y los esfuerzos de los pueblos de la región, podemos decir que este mal ha sido eliminado o reducido. Por supuesto, seguirán existiendo remanentes, pero sus bases han sido desmanteladas», afirmó Rohaní en un discurso televisado dirigido a la nación.

El líder moderado agradeció a todas las fuerzas militares y políticas implicadas «sus esfuerzos para terminar con un grupo que solo trajo el mal, la miseria, la destrucción y el asesinato» y denunció ante las cámaras que el Daesh «fue alimentado y armado por las principales potencias mundiales y algunos países reaccionarios de la región», en mensaje dirigido a EE UU, Israel o Arabia Saudí, países a los que los iraníes ven como colaboradores del Daesh y otros.

Las palabras del presidente iraní llegaron en vísperas de su viaje a Sochi, donde participará en la cumbre sobre Siria junto a sus homólogos ruso, Vladímir Putin, y turco, Recep Tayyip Erdogan. Tres países con un papel directo en una guerra cuya fase militar parece entrar en su fase final.

Las palabras de Rohaní coincidieron con las de Suleimani, que visitó Albu Kamal y se fotografió con el Ejército sirio y sus fuerzas aliadas tras lograr expulsar a los seguidores del califa de este punto estratégico. Si Rusia se ha encargado desde hace dos años de dar cobertura aérea a las fuerzas leales al presidente Bashar el-Asad, Suleimani es el responsable de la coordinación sobre el terreno entre los sirios, Hezbolá y las milicias chiíes llegadas de Irak o Afganistán y del despliegue de asesores de la Fuerza Al Quds, el brazo exterior de la Guardia Revolucionaria.

Irán ha jugado un papel clave en Siria desde el estallido de la guerra en 2011. Este país se convirtió rápidamente en un nuevo campo de batalla por la hegemonía regional y los iraníes apoyaron desde el primer momento y de manera total al Gobierno central, en manos de la minoría alauí, una secta próxima al chiismo.

Arabia Saudí, Catar o Turquía trataron de formar grupos armados fuertes en la oposición suní, pero nunca lo consiguieron y finalmente las autoridades de Ankara, amenazadas por el auge de los kurdos, desertaron de ese frente anti Assad que nunca ha podido militarmente con un régimen blindado por iraníes y rusos.

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