El inventor danés niega ante el juez haber matado en su submarino a la periodista Kim Wall

A. LAMELA COPENHAGUE.

El inventor danés Peter Madsen negó ayer haber torturado y matado a la periodista sueca Kim Wall en agosto del año pasado en su submarino y sostuvo que murió accidentalmente por asfixia, según indicó en el inicio del juicio de un macabro caso sin precedentes en Dinamarca. Madsen, que hasta hace unos meses era un héroe nacional por sus diseños de submarinos y proyectos espaciales, rechazó los cargos de homicidio y relación sexual sin coito y solo admitió el de trato indecente del cadáver, por haber descuartizado el cuerpo, cuyos trozos aparecieron en el Báltico tras una larga búsqueda.

'Cohete' Madsen, como se le conoce en su país, dijo que Wall murió intoxicada por el monóxido de carbono emitido por el sumergible, en el que quedó atrapada al cerrarse la escotilla por accidente, mientras el inventor estaba en la cubierta de la embarcación. Confuso, consciente del fin de su carrera y tras haber pensado en el suicidio, quiso deshacerse del cadáver arrastrándolo de una pieza hasta cubierta, pero al no poder, optó por trocearlo.

Cuando al día siguiente, mientras las autoridades llevaban horas buscándolos, reapareció en Køge (sur de Copenhague), donde se hundió la nave (de forma deliberada, según se ha sabido), dio otra versión distinta, que fue cambiando varias veces, según él por consideración con la familia de Wall, cuyos padres estaban presentes en el juicio.

El descuartizamiento del cuerpo ha impedido que los forenses establezcan con seguridad la causa de la muerte, que creen fue por estrangulamiento o decapitación, aunque el análisis del cuerpo y las pruebas técnicas de la nave han descartado la explicación de Madsen, afirmó el fiscal, Jakob Buch-Jepsen, que pide cadena perpetua o custodia, una pena prorrogable de forma indefinida para presos especialmente peligrosos y que también reclama el Consejo de Medicina Forense.

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