¿Quiénes son los intermediarios rusos?

RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ.

Para muchos observadores y expertos rusos cercanos a la oposición al régimen de Vladímir Putin es muy plausible e incluso evidente que el Kremlin haya influido en las pasadas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Otra cosa va a ser obtener pruebas fehacientes de ello. Como buen exagente del KGB, Putin sabe borrar las huellas que le vinculan a una determinada trama o utiliza líneas tan quebradas que es fácil perder la pista.

Donald Trump Jr. intercambió aquellos mensajes con un único interlocutor, Rob Goldstone, un publicista británico vinculado al cantante y empresario ruso de origen azerbaiyano, Emín Agalárov, y al padre de éste, el magnate Emín Araz Agalárov. El objetivo de la conversación epistolar entre el primogénito de Trump y Goldstone era preparar la reunión que se celebró el 9 junio de 2016 en la Trump Tower y a la que, además de ellos dos, acudieron la abogada rusa Natalia Veselnítskaya, otro ruso de nombre Rinat Ajmetshín, el yerno del presidente, Jared Kushner y el entonces jefe de campaña de Trump, Paul Manafort. El encuentro, en el que la parte americana debería haber recibido de la parte rusa explosivas revelaciones para hundir a Clinton, tuvo lugar a instancias de los Agalárov.

En el primer 'email' recibido por Trump Jr., Goldstone le dice que acababa de recibir una llamada de Emín proponiéndole información de Moscú capaz de hacer daño a Clinton. El hijo de Trump ahora asegura que la reunión no sirvió para nada porque no recibió ningún material comprometedor. Todos los oligarcas rusos que sobrevivieron a la purga que lanzó Putin nada más llegar al poder contra una parte del gran capital tienen lazos más o menos estrechos con el Kremlin y pueden actuar en cualquier momento y lugar en defensa de los «intereses» de Rusia.

Eso tiene que ver también con Araz Agalárov, dueño del imperio Crocus Group, que incluye un inmenso complejo para exposiciones y la famosa sala de conciertos Crocus de Moscú. Ahí fue donde tuvo lugar la edición del concurso Miss Universo de 2013, evento que organizó Trump y que le obligó contactar con los Agalárov, gracias a la mediación de Goldstone. Emín, prominente estrella del pop en Rusia, incluyó a Trump en uno de sus vídeos.

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