Hamás y Al Fatah dan un paso más hacia la unidad palestina

El nuevo líder adjunto de Hamás, Salah al-Arouri, y el representante de Al Fatah, Azzam al-Ahmad, sellan la reconciliación. :: k. desouki / afp

La ANP controlará el paso de Rafah, entre Egipto y la Franja de Gaza, a partir del 1 de noviembre

MIKEL AYESTARAN EL CAIRO.

Diez días después de que el gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) regresara a Gaza, Hamás y Fatah dieron un paso más hacia la reconciliación nacional y a partir del 1 de noviembre el paso fronterizo de Rafah, que une la Franja con Egipto, pasará a estar bajo control de la ANP. El Gobierno de unidad también desplegará sus propias fuerzas de seguridad en la Franja antes de final de año, unos 3.000 agentes, y el presidente palestino, Mahmoud Abás, que podría visitar Gaza en las próximas semanas, calificó estos nuevos pasos de «una declaración del final de la división y el retorno a la unidad». El portavoz islamista, Salah Al Bardawil, se refirió a un «nuevo capítulo de la historia palestina». Aunque ambas facciones se dan un plazo de dos meses para abordar los problemas pendientes, la gran cuestión sobre la mesa sigue siendo el control del arsenal de los islamistas y su apuesta por la lucha armada para hacer frente a Israel.

Después de tres jornadas de negociación en la sede de los servicios de inteligencia egipcios en El Cairo, los enviados de ambos grupos mostraron su compromiso «serio» para acabar con una década de división interna y aseguraron que harán «todo lo posible para llevar a cabo la reconciliación con el fin de enfrentarse al proyecto sionista y cumplir las esperanzas de nuestro pueblo», según el comunicado conjunto emitido al final de las reuniones.

Respuesta de Israel

«Es una declaración del final de la división y el retorno a la unidad», afirma Abás

La unidad entre Hamás y Fatah es clave para el proyecto de constitución de un futuro Estado palestino, pero es más importante todavía para aliviar la grave situación que sufren los dos millones de gazatíes que sufren el bloqueo impuesto por Israel y Egipto desde que los islamistas se hicieran con el poder y han vivido tres guerras en esta década.

No es la primera vez que las dos facciones enemigas anuncian un acuerdo de este tipo, pero esta vez parece que la situación de aislamiento extremo aislamiento que vive la Franja ha empujado a Hamás a flexibilizar su política respecto a Fatah. Pero para que este Gobierno de unidad salga adelante es imprescindible el visto bueno de Estados Unidos y, sobre todo, de Israel, que consideran a Hamás un «grupo terrorista» y exige que entregue su arsenal y reconozca la existencia del Estado judío, tal y como insiste Benjamín Netanyahu, desde que empezaran las reuniones entre palestinos. El primer ministro israelí adelantó que no piensa aceptar «una falsa reconciliación a costa de nuestra existencia».

Tres años después del último intento fallido, la palabra reconciliación vuelve a sonar con fuerza entre palestinos. Hace un mes que los islamistas aceptaron disolver su 'gobierno en la sombra' y reabrir la puerta de la Franja a la ANP y anunciaron su disposición a celebrar unas elecciones generales en Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este. Las últimas legislativas fueron en 2006 y fue Hamás quien se alzó con la victoria en un proceso que contó con la supervisión de observadores internacionales que certificaron la limpieza del proceso. Pero un año más tarde estalló la guerra civil entre facciones y los territorios palestinos quedaron divididos entre una Franja en poder de Hamás y Cisjordania bajo mando de Fatah.

En abril de 2014, las dos grandes facciones firmaron el Acuerdo de Shati y decidieron formar un gobierno de tecnócratas, liderado por Rami Hamdala, para que gobernase tanto en Gaza como Cisjordania, pero este Ejecutivo apenas estuvo activo un mes ya que Israel lanzó la Operación Margen Protector y todo quedó paralizado. Ahora Hamdala ya ha podido volver a Gaza y la ilusión de la unidad se ha apoderado de las calles de una Franja en situación extrema.

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