La guerra de las pensiones

Los antidisturbios de la Policía se enfrentan a manifestantes frente a la sede del Congreso argentino. :: E. Abramovich / AFP/
Los antidisturbios de la Policía se enfrentan a manifestantes frente a la sede del Congreso argentino. :: E. Abramovich / AFP

Un estallido de violencia acompaña la aprobación de la reforma del sistema de previsión asistencial en Argentina

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

Con un trasfondo de huelga general y masivas protestas callejeras y caceroladas, el Congreso argentino aprobó ayer una controvertida reforma de pensiones que afecta a la fórmula de actualización de los ingresos de los jubilados. Durante las algaradas hubo decenas de heridos y detenidos.

Tras 17 horas de tenso debate en la Cámara de Diputados, con la oposición reclamando una y otra vez levantar la sesión para frenar la violencia callejera, el oficialismo consiguió aprobar el recorte por 127 votos a favor, 117 en contra, dos abstenciones y una decena de ausentes.

El presidente Mauricio Macri defendió la reforma que, en su opinión, «defiende a los jubilados» de subidas bruscas de precios. En rueda de prensa, advirtió que hay noches que no puede dormir por los cambios «incómodos» que está haciendo. Repudió la «violencia orquestada»en las protestas, agradeció a la policía su actuación y expresó «respeto» por quienes están en desacuerdo con la nueva ley. «Hay gente que piensa que estas reformas no son buenas. Es lógico», declaró.

Con el cambio en la fórmula de actualización, los pensionistas percibirán en marzo un aumento del 5%, en lugar de casi el 15% que les correspondería con la vigente. Macri firmó un decreto para un bono compensatorio, que es muy magro y se pagará una única vez.

En un contexto de inflación del 25% anual, la reforma también rebaja el monto de la transferencia mensual para niños de familias pobres, de las pensiones por discapacidad y de los excombatientes de la guerra de Malvinas (1982). Si bien el Gobierno carece de mayoría en el Congreso, logró una serie de acuerdos con gobernadores provinciales a cambio de apoyo parlamentario. La reforma prevé un ahorro cercano a los 100.000 millones de pesos (4.796 millones de euros) y está articulada con otras dos reformas, laboral y fiscal.

Las protestas comenzaron el miércoles 13, cuando el Congreso inició la tramiatción del proyecto en medio de gritos e insultos de un grupo de pensionistas y miembros de movimientos sociales manifestándose en las calles.

Dos días de batalla

El grupo que sostiene al Gobierno apuró para el día siguiente la sanción del texto. Ese jueves, movimientos sociales y centrales sindicales se manifestaron fuera del Congreso y hubo represión con balas de goma y gases lacrimógenos, además de decenas de heridos y detenidos.

El oficialismo volvió a llamar a sesión del lunes con el Congreso vallado y de nuevo hubo protestas. Esta vez, la CGT también convocó a un paro general de 24 horas que comenzó el lunes al mediodía. En la manifestación, cientos de activistas lanzaron piedras contra la policía, que parecía resistir sin reaccionar. Hasta que se desató una represión feroz que se prolongó hasta la noche y que incluyó el lanzamiento de gases dentro del metro, lo que desató una estampida de usuarios. Hubo 80 heridos y 162 detenidos. Cuatro personas perdieron uno de sus ojos.

Por la noche, cuando ya se había disipado la protesta frente al Congreso, empezaron a oírse cacerolazos en distintos barrios de la ciudad, frente a la residencia presidencial y en las principales ciudades del interior del país. En la capital, miles de personas caminaron hasta la céntrica Plaza de Mayo y hasta el Congreso. Pero de madrugada, mientras los diputados seguían debatiendo la refroma, la Policía reprimió a los manifestantes y detuvo a otro puñado de personas. A la mañana temprano, los diputados del oficialismo, con apoyo de 19 opositores, aprobaron el proyecto.

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