La gran coalición le cuesta la cabeza a Schulz

Schulz dialoga con Gabriel durante un congreso de los socialdemóctratas . :: Thomas Peter / reuters/
Schulz dialoga con Gabriel durante un congreso de los socialdemóctratas . :: Thomas Peter / reuters

El líder del SPD renuncia a la cartera de Exteriores alemana y deja de ser la esperanza de la izquierda en la UE a convertirse en un cadáver político

JUAN CARLOS BARRENA

berlín. Martin Schulz, quien fuera hace un año la gran promesa de la socialdemocracia alemana y la izquierda europea, es ya un cadáver político. Dos días después de anunciar que cederá la presidencia del SPD a la líder parlamentaria de la formación, Andrea Nahles, Schulz comunicó ayer inesperadamente su renuncia al cargo de ministro de Exteriores en el nuevo gabinete de la conservadora Angela Merkel, dejando a su formación sumida en el caos y al país en el estupor.

En una breve declaración escrita, subrayó que sus «ambiciones personales» deben quedar «por detrás de los intereses del partido», dijo que renuncia a «entrar en el nuevo Gobierno» para que acaben los debates de liderazgo en el SPD y señaló que esa discusión «sobre mi persona» amenaza el éxito de la votación de las bases socialdemócratas, que hasta el 2 de marzo deben decidir si apoyan una reedición de la gran coalición con la Unión de cristianodemócratas y socialcristianos bávaros (CDU/CSU) que dirige Merkel.

REFERÉNDUM

25%
uLa CDU de Angela Merkel también ha sido víctima de la gran coalición y se ha visto obligada a convocar un congreso extraordinario el próximo día 26.

En enero de 2017, cuando su antecesor al frente del SPD y hoy ministro de Exteriores en funciones, Sigmar Gabriel, le propuso para liderar el partido y la campaña electoral en las legislativas del pasado otoño, Schulz fue elevado al mesianismo por las bases de su partido, más aún cuando algunas encuestas auguraban un empate a votos con los conservadores. Sucesivos fracasos en comicios regionales la pasada primavera y el desastre de las generales en otoño hundieron la estrella de Martin Schulz, que perdió definitivamente el respaldo de sus correligionarios por incumplir promesas públicas. Como la que hizo la misma noche electoral en septiembre, cuando afirmó que su formación rechazaba de plano una nueva gran coalición y lideraría la oposición parlamentaria o cuando juró y perjuró que jamás sería un ministro a las órdenes de Merkel.

LAS CLAVESSu presencia en el Gobierno de Merkel ponía en riesgo el apoyo de las bases al pacto Gabriel, que renunció hace un año a la candidatura a la cancillería, le acusa de incumplir su palabra Pese a cosechar los peores resultados electorales de su historia, el SPD dirigirá tres ministerios

Ultimátum de las bases

Varios medios alemanes aseguraron poco antes de la renuncia de Schulz a dirigir la diplomacia alemana que se enfrentaba a un ultimátum de las bases en su propia región de Renania del Norte-Westfalia. Debía cumplir su palabra y no entrar en el Gobierno de Merkel si no quería ver amenazada la votación para aprobar el acuerdo de coalición con los conservadores. Mas del 25% de los 460.000 participantes en la consulta interna de los socialdemócratas procede de ese estado federado, el más populoso del país. La decisión de Schulz de asumir el Ministerio de Exteriores, anunciada este miércoles tras el acuerdo de coalición, supuso además una afrenta y humillación para Sigmar Gabriel, quien esperaba mantenerse en el cargo como titular de esa cartera.

Gabriel, que renunció hace un año a la presidencia del SPD y la candidatura a la cancillería en beneficio de Schulz, acusó a este públicamente de incumplimiento de palabra. Una acusación que extendió al resto de la ejecutiva del partido, que, a la vista del escándalo público, tendrá que buscar ahora a un tercero que se haga cargo de dirigir la diplomacia del país.

El único apoyo de Nahles

Entre los pocos que ayer abogaban por Schulz se encontraba la designada presidenta del SPD, Andrea Nahles. Su renuncia al Ministerio de Exteriores «merece el mayor de los respetos y reconocimientos», al igual que su liderazgo en las negociaciones con los conservadores para una gran coalición, en las que «logró marcar una nueva política europea», dijo Nahles, que ahora se enfrenta a la difícil y complicada tarea de recomponer un partido que hace agua por todas partes.

La situación no deja de ser curiosa. El SPD ha conseguido arrancar a los conservadores en las negociaciones para una nueva coalición de gobierno numerosas concesiones en materia social, laboral, sanitaria, educativa y de política europea. Pero también tres ministerios de peso como los de Exteriores, Finanzas o Trabajo, y eso pese a los pésimos resultados electorales.

Del éxito negociador de los socialdemócratas da prueba además la fuerte discusión entre los cristianodemócratas y las críticas internas a Angela Merkel por las concesiones hechas. Pero en vez de alegrarse por lo alcanzado, la cúpula socialdemócrata se despedaza y el partido se ve sumido en el caos, mientras sus bases han iniciado una votación de resultado incierto, que podría dar al traste con semanas de esfuerzos para la formación de un Gobierno estable en la primera economía de la Unión Europea.

militantes de base de los socialdemócratas alemanes están llamados a votar hasta el 4 de marzo para mostrar su parecer sobre la gran coalición con los cristianodemócratas de Merkel.

de los afiliados del SPD proceden del estado federal de Renania del Norte-Westfalia, la cuna natal de Martin Schulz.

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