El Gobierno promete atrapar a los atacantes de la Embajada

M. L. DE GUEREÑO LA HABANA.

La primera intervención de Jorge Arreaza como canciller fue condenar, en nombre del Gobierno de Nicolás Maduro, la «repudiable acción de grupos violentos» con cócteles molotov perpetrada el jueves contra la embajada española en Caracas.

Arreaza, yerno del fallecido Hugo Chávez, aseguró que el presidente «ha ordenado una inmediata y exhaustiva investigación policial que ya se encuentra en curso». Y agregó que «los responsables serán llevados ante la Justicia. Juntos derrotaremos el terrorismo y la violencia», dijo el nuevo responsable de la diplomacia chavista. Dos motoristas lanzaron tres artefactos explosivos de fabricación casera que cayeron sobre el jardín de la residencia del embajador, Jesús Silva. Este confirmó que por suerte el ataque no causó víctimas ni daños materiales.

El diplomático español tampoco ha querido cargar las tintas porque ya las relaciones bilaterales sufren tensiones suficientes tras el intercambio de acusaciones, que han incluido la llamada a consultas de los respectivos embajadores. Y el Gobierno de Mariano Rajoy ha anunciado que no reconoce la legitimidad de la Asamblea Nacional Cosntituyente y pide a la Unión Europea que aplique sanciones. Arreaza desligó el incidente de esa cuestión y expresó su deseo de que ningún Gobierno otorgue asilo a los autores del ataque, una vez identificados y capturados.

Donde siguen recibiendo asilados es en la Embajada de Chile. Ayer ingresaron otros tres magistrados de los 33 designados por la AN opositora. Ya suman seis. Y Panamá acogió ayer.

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