El Gobierno de Macri contiene la devaluación del peso

El anuncio de recortes en inversiones y la subida de los tipos de interés dan un respiro, al menos temporal, a la situación financiera en Argentina

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

Con el anunciado compromiso de un recio ajuste fiscal el Gobierno de Mauricio Macri logró contener ayer la devaluación del peso argentino tras diez días de soportar un verdadero 'tembladeral'. Ayer el Banco Central no tuvo que vender reservas como venía haciendo en los días previos, pero sí debió volver a subir la tasa de interés para frenar la acelerada dolarización de ahorros e inversiones.

Desde el 25 de abril, el peso venía resistiendo los embates del mercado -producto del alza de las tasas de interés de Estados Unidos- gracias a la venta de cuantiosas reservas del Banco Central. Pero entre miércoles y jueves de esta semana, la moneda se devaluó un 11,5%. Ayer, con el anuncio de recortes en obra pública y el alza de los tipos de interés, la depreciación se frenó y el peso inició una leve recuperación aunque luego volvió a devaluarse levemente.

En otras palabras, el dólar, que cotizaba a 18,50 pesos en enero, subió hasta 21,55 pesos en abril y alcanzó los 23,34 el jueves 3 de mayo. Ayer la divisa había bajado a 21,6 por las medidas de ajuste que lanzó el Gobierno y luego volvió a subir hasta casi 22 pesos. Dispuesto a utilizar todo su poder de fuego, el Banco Central había resuelto antes aumentar a un 40% la tasa de interés promedio en pesos y había advertido que continuará operando «con todas sus herramientas de intervención» para evitar «movimientos disruptivos». La tasa ya había subido del 27 al 30% días antes pero no había podido detener la sangría.

Después el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, ofreció una conferencia de prensa junto al titular de Finanzas, Luis Caputo, para anunciar una nueva y más exigente meta de reducción del déficit fiscal primario, que deberá pasar del 6 al 4,9% del PIB este año. Dujovne atribuyó la devaluación a la «volatilidad externa» y acusó a la oposición de ejercer «presiones demagógicas» para frenar el alza de tarifas de servicios públicos mediante una ley del Congreso. Lo cierto es que el ahorro decidido para frenar la situación afectará a la realización de obras públicas por más de 30.000 millones de pesos (unos 1.150 millones de euros). «Duele porque es el gasto que menos queremos tocar pero hay que acelerar la convergencia hacia las metas», explicó el funcionario en alusión al objetivo de déficit fiscal y al de inflación para este año, que pese a todo se mantiene en el 15%.

Los analistas desconfían de la meta inflacionaria. De hecho ya hay pronósticos de consultoras de mercado que proyectan una inflación de entre el 22 y el 25% para este año. Pero Macri se aferra a este indicador para justificar acuerdos salariales a la baja. El presidente también se resistía a aceptar que se aumente la tasa de interés para evitar que se corte el crédito. Pero la crisis fue dejando al Gobierno sin márgenes de actuación.

Ahora, la inflación más elevada de lo previsto y el freno en las obras de infraestructura son las peores noticias para el proyecto de Macri, que buscaba ser reelegido en 2019. Además, ni siquiera con este ajuste la Administración se asegura haber conjurado la crisis. Goldman Sachs advirtió ayer que «no hay garantías» de que las medidas económicas adoptadas por el Gobierno «sean suficientes para estabilizar el mercado».

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