Fujimori abre la vía a nuevos indultos

Familiares de víctimas de los escuadrones de la muerte, en una reunión en Lima. :: LUKA GONZALES / afp/
Familiares de víctimas de los escuadrones de la muerte, en una reunión en Lima. :: LUKA GONZALES / afp

El líder de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, pide la libertad después de cumplir 25 años de su condena a cadena perpetua

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

La concesión del polémico indulto al expresidente de Perú Alberto Fujimori, bien por 'chantaje' político o por conveniencia del actual mandatario, Pedro Pablo Kuczynski, podría forzar a este a aplicar la misma regla de tres y conceder la gracia a Abimael Guzmán. El exlíder de Sendero Luminoso cumple cadena perpetua por actos de terrorismo durante la guerra interna en la que se cometieron también las matanzas que llevaron a Fujimori a prisión.

Alfredo Crespo, abogado de Guzmán, de 83 años y también enfermo, no perdió tiempo al pedir su liberación cuando ya ha cumplido 25 años de prisión. «¡Exigimos la libertad del doctor Abimael Guzmán Reinoso! Veinticinco años en aislamiento absoluto, ya pagó su responsabilidad», enfatizó Crespo. Según el letrado, «le dan libertad al señor Fujimori, que está condenado por hechos relacionados con la guerra interna que vivió Perú, y (a) mi patrocinado, que también ha sido condenado por hechos de la guerra interna, y se encuentra enfermo, no le pueden dar libertad», dijo. Agregó que Guzmán está «afectado de presión alta, del corazón, depresión, psoriasis, todos los días el doctor lo tiene que ver».

No parece probable que Kuczynski deje libre al jefe de la guerrilla senderista de corte marxista-leninista-maoísta a la que se responsabiliza de miles de muertes ocurridas en los años 80 y 90, y que una vez capturado fue mostrado tras una jaula con gruesos barrotes por el mismo Fujimori. De hacerlo, la polémica aumentaría a tal extremo que le resultaría difícil mantenerse en el poder hasta 2021, cuando debería concluir su mandato.

LA CLAVEEl ministro peruano de Cultura renuncia en desacuerdo con el presidente Kuczynski

Las protestas contra el actual presidente han sido inmediatas, multitudinarias y sostenidas en las calles de las principales ciudades del país andino. Se han ido sumando defensores de derechos humanos y activistas sociales. Incluso Naciones Unidas ha lamentado la decisión de liberar a Fujimori.

El Alto Comisionado para América Latina, Amerigo Incalcaterra, afirmó que «la concesión de indultos es una prerrogativa que exige un análisis riguroso en cada caso». Y el Alto Comisionado de Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al-Hussein, advirtió durante su reciente visita a Perú que los crímenes cometidos por Fujimori «son del interés de la comunidad internacional en su conjunto».

Familiares de las víctimas

Igualmente, la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh) como representantes de los familiares de víctimas del caso La Cantuta y Barrios Altos -matanzas cometidas por los paramilitares- junto con el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional pidieron ayer a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que solicite al Estado peruano información sobre el indulto otorgado al exmandatario.

Por su parte, para el abogado Carlos Rivera, del Instituto de Defensa Legal, la medida de gracia «tiene irregularidades», y consideró que puede ser «un acto de impunidad» que respondería a un «acuerdo político bajo la mesa». Rivera confía en que la CIDH pida al Estado peruano que revierta la decisión de Kuczynski. Pase lo que pase, la credibilidad del actual presidente está muy dañada. Sus asesores y altos funcionarios ya están abandonando el barco. Ayer lo hizo el ministro de Cultura, Salvador del Solar. Y se esperan más renuncias.

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