La familia de la autora del tiroteo en YouTube alertó a la Policía de sus intenciones

Nasim Afhdam./
Nasim Afhdam.

M. GALLEGO NUEVA YORK.

La furia de las armas llegó el miércoles al corazón de Silicon Valley de mano de una mujer vegana que «no había matado una mosca en su vida», contó su tía bañada en lágrimas. «Si veía un insecto en casa lo sacaba con cariño». Hasta el miércoles, día de su 39 cumpleaños, Nasim Aghdam, de origen iraní, se manifestaba pacíficamente en defensa de los animales pero ese día eligió morir con las botas puestas y llevarse por delante a cuantos pudiera en YouTube, la empresa que, según decía, le había arruinado la vida.

Su hermano Shahran lo vio venir. Cuando su padre recibió una llamada de la Policía de San Bruno para informarle de que habían encontrado a su hija durmiendo en el coche, buscó la ciudad por internet y vio que albergaba la sede de YouTube. No era casualidad que hubiera conducido desde San Diego para tropezarse con la empresa de la que había jurado vengarse. Nasim se había propuesto ganarse la vida con los vídeos que colgaba en las redes, pero YouTube bloqueó la entrada de anuncios, como luego hizo Instagram. «¿Será que se lo ha dicho YouTube?», escribió ella. «¡No hay nada sexual en mis vídeos!».

La empresa no ha dado ninguna explicación al respecto, aunque se sabe que «desmonetariza» algunos canales que considera inapropiados o tienen menos de mil suscriptores, bloqueando así la entrada de anuncios. «¡¡¡No hay igualdad de oportunidades en YouTube ni en ninguna otro empresa para compartir vídeos. Tu canal solo crece si ellos quieren!!!», bramó por internet.

Con su madre detrás echa un mar de lágrimas, Nasim aseguró ayer a los periodistas locales que llamó a la Policía de San Bruno y les explicó que su hermana podía intentar hacer algo contra YouTube. No sabía el qué. En ese momento ni sabía que tuviera una pistola, «puede que la hubiera comprado recientemente». Esa misma mañana, antes de acceder a la empresa a través del aparcamiento, la chica fue a hacer prácticas de tiro. Sus víctimas fueron tres desafortunados empleados con los que se cruzó en el patio, a los que no conocía de nada. Los hirió de levedad. De haber llevado un rifle semiautomático como Nikolas Cruz en Parkland, la tragedia hubiera sido mayúscula, pero con la pistola Smith & Wesson de 9 milímetros, la última bala fue para ella.

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