Un exmilitar mata a tres empleadas de un hogar de veteranos en California

Una mujer llora tras conseguir escapar del tiroteo en la residencia de veteranos de California. :: afp/
Una mujer llora tras conseguir escapar del tiroteo en la residencia de veteranos de California. :: afp

El hombre, de 36 años, había sido condecorado por su participación en la guerra de Afganistán y era atendido por sufrir estrés postraumático

IVIA UGALDE

Cuando Albert Wong, veterano de guerra de 36 años, acudió durante la mañana del pasado viernes -media tarde en España- a la residencia de California en la que recibía tratamiento por estrés postraumático, nadie se esperaba el fatal desenlace que llegaría ocho horas después. El exmilitar, que combatió en la guerra de Afganistán y había sido condecorado, portaba un rifle, una reserva de balas en torno al cuello y la cintura y sin saberse los motivos abrió fuego contra los empleados de The Pathway Home, una organización sin ánimo de lucro que opera en el mayor centro de exmilitares de Estados Unidos, que acoge a unas 1.000 personas y está ubicado en la localidad de Yountville.

Algunos de los trabajadores lograron escapar de los disparos, según relataron testigos a medios locales, pero no corrieron la misma suerte Christine Loeber, de 48 años, Jennifer Golick, de 42, y Jennifer Gonzales, de 29. Las tres fueron halladas sin vida junto al cuerpo del tirador, que se suicidó justo antes de que las fuerzas de seguridad irrumpieran en el lugar en el que se había parapetado. Habían pasado ya ocho largas horas de infructuosos intentos por entablar una negociación con Wong, «con llamadas a su móvil y a los teléfonos de la zona de dormitorios» en la que se encontraba, según precisó el alguacil del condado de Napa, John Robertson.

Wong formaba parte de un programa de The Pathway Home que brinda asistencia a veteranos de las guerras de Irak y Afganistán que padecen estrés postraumático. Les ofrecen apoyo para que puedan reinsertarse en la sociedad y llevar una vida normalizada. Sin embargo, según el rotativo 'San Francisco Chronicle', hace un par de semanas se le había pedido al hombre que dejara de acudir. En ese contexto, llama la atención que Loeber -una de las fallecidas- era precisamente la directora del proyecto y ejercía además como psicóloga, al igual que Gonzales.

El centro es el más grande de EE UU que trata a soldados han estado destinados en combate

«Comiendo pastel»

En el momento en que se vieron sorprendidas por la llegada de Wong se encontraban junto a otras compañeras «haciendo una fiesta de despedida» para una pareja del personal que se marchaba a otro destino. «Estaban comiendo pastel y brindando cuando por lo visto simplemente entró con su rifle», contó al canal de televisión local ABC7 News Larry Kamer, cuya esposa, Devereaux Smith, pudo escapar a tiempo. Chris Childs, responsable policial, precisó asimismo que un agente que llegó primero al lugar protagonizó un intercambio de disparos que impidió al atacante «hacerse con más víctimas».

Las muestras de consternación por la tragedia no se hicieron esperar ayer y uno de los primeros en condenar lo ocurrido fue el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. «Estamos profundamente entristecidos por esta trágica situación y lloramos la pérdida de tres mujeres increíbles que se preocupaban por nuestros veteranos». De igual modo, el gobernador de California, Jerry Browm, expresó sus condolencias: «Nuestros corazones están con sus familias y seres queridos, y con toda la comunidad de Yountville». Como gesto de luto, ordenó que las banderas del Capitolio del Estado ondeen a media asta.

La conmoción se extendió también al Departamento de Veteranos de California, cuyo secretario, Vito Imbasciani, reconoció que la agencia estaba «devastada». «Sentimos un gran pesar por el hogar de veteranos de Yountville y por los familiares y amigos», aseguró.

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