EE UU exhibe fuerza para amedrentar a Kim Jong-un

ZIGOR ALDAMA

shanghái. Ya avanzó Donald Trump que quiere «lograr la paz a través de la fortaleza». Su estrategia se basa en mostrar tal capacidad de destrucción que nadie ose desafiar al imperio estadounidense. Ni siquiera Kim Jong-un, el dictador norcoreano que ha probado cuatro bombas atómicas y una docena de misiles de largo alcance y contra el que Trump ha estado tratando de crear un frente común en su gira por Asia. No ha conseguido eso último, pero ayer sí que mostró su poderío para lograr el efecto disuasorio que, según Trump, es la única fórmula válida para lograr la estabilidad en la región.

Nada menos que tres portaaviones estadounidenses -'USS Nimitz', 'USS Ronald Reagan' y 'USS Theodore Roosevelt'- comenzaron cuatro días de ejercicios militares en los que también participan los ejércitos de Corea del Sur y de Japón. La hermana capitalista de la península coreana confirmó el viernes la intervención de siete de sus buques de guerra y el país del Sol Naciente se sumó poco después con el anuncio de que prestará al simulacro de guerra uno de sus dos portahelicópteros y dos navíos de escolta que entrarán hoy en escena.

Pero el momento culminante llegará mañana, cuando se den cita en la misma zona todos los efectivos. Será la mayor muestra de fuerza de la última década. «Los grupos de ataque llevarán a cabo simulacros de defensa ante ataques aéreos, maniobras de vigilancia marítima y de repostaje en el mar, así como diferentes tareas de entrenamiento», anunció la Séptima Flota de Estados Unidos a través de un comunicado». «Es una respuesta a las amenazas que suponen los programas de desarrollo militar norcoreanos», añadió el jefe del Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur.

Este tipo de ejercicios suelen violentar de manera considerable a Pyongyang, que ayer volvió a criticar la tensión que provocan las maniobras. «El esfuerzo de Estados Unidos por expandir su influencia militar en la región de Asia-Pacífico y las acciones de vecinos que tratan de contenerla hacen escalar la tensión y fomentan una carrera armamentística que crece cada día», afirmó la agencia norcoreana oficial KCNA.

No obstante, en este caso no hizo uso de la retórica apocalíptica que suele trufar este tipo de comunicados, y el régimen de Kim no ha vuelto a realizar ningún tipo de prueba desde que lanzó su último misil balístico intercontinental el pasado 15 de septiembre, nueve días después de haber detonado su primera bomba termonuclear.

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