Dos Estados unidos para siempre

Trump y Macron presidieron el desfile en los Campos Elíseos. :: afp/
Trump y Macron presidieron el desfile en los Campos Elíseos. :: afp

«Nada nos separará», le jura Macron a Trump, su invitado especial en el desfile del 14 de Julio

F. ITURRIBARRÍA PARÍS.

Dos Estados unidos para siempre. Emmanuel Macron juró ayer a Donald Trump la fidelidad eterna de dos aliados históricos, hermanados en la sangre derramada juntos en los campos de batalla. «Nada nos separará jamás», proclamó el presidente francés en París al término del desfile militar del 14 de Julio en el que su homólogo estadounidense fue el invitado de honor. Tropas del Ejército y la Fuerza Aérea de EE UU encabezaron la tradicional parada del día de la fiesta nacional francesa en el centenario de la decisiva entrada en combate de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial junto a Francia y sus aliados británicos y rusos.

En una breve alocución, Macron agradeció y justificó la presencia en el palco de autoridades de Donald y Melania Trump, criticada desde sectores minoritarios de la sociedad francesa, como «el signo de una amistad que atraviesa las épocas». «Siempre en nuestra historia hemos encontrado aliados sólidos, amigos que vinieron a auxiliarnos. Estados Unidos figura entre ellos y por eso nada nos separará jamás», clamó el presidente francés. «Ha sido un gran honor representar a Estados Unidos en este magnífico desfile por el Día de la Bastilla. Felicitaciones al presidente Macron», le devolvió el cumplido en Twitter el inquilino de la Casa Blanca tras una calurosa despedida en los Campos Elíseos.

Macron y Trump multiplicaron los gestos de complicidad, entendimiento y armonía en la bien llamada plaza de la Concordia, como habían hecho la víspera en la primera jornada de una visita dominada por el sello de la amistad. La excelente y cordial acogida brindada con las mejores galas del ceremonial francés ha concedido un balón de oxígeno y rescatado del aislamiento a un mandatario acosado en las escenas interior e internacional.

Con la sana envidia de un desfile que habría deseado para su investidura, Trump disfrutó de un privilegio del que no habían gozado sus predecesores desde 1989 cuando George Bush padre fue invitado por el socialista François Mitterrand a participar en el bicentenario de la Revolución Francesa. Aplaudió repetidas veces, intercambió comentarios y sonrisas con su anfitrión e incluso ovacionó la versión por una fanfarria militar del repertorio del dúo electrónico francés Daft Punk, que reconoció entre perplejo e incrédulo.

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