Estados Unidos e Israel buscan el cambio de régimen en Irán

Inspectores de la AIEA y técnicos iraníes, en una visita a las instalaciones nucleares de Natanz. :: KAZEM GHANE / afp/
Inspectores de la AIEA y técnicos iraníes, en una visita a las instalaciones nucleares de Natanz. :: KAZEM GHANE / afp

Ambos países exigen limitar el programa balístico iraní y frenar sus planes de contar con una presencia permanente en Siria

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

A falta de violaciones del acuerdo nuclear por parte de Irán, Estados Unidos e Israel activan el frente diplomático para alertar a la comunidad internacional del riesgo inminente de guerra en Oriente Medio y preparar así el terreno para que el 12 de mayo Donald Trump anuncie su retirada unilateral del pacto firmado por Barack Obama en 2015. Ninguno de los dos países presenta hasta ahora alternativas al texto, aunque ponen sobre la mesa nuevas exigencias como limitar el programa balístico iraní y frenar sus planes de contar con una presencia permanente en Siria, y analistas como Clement Therme piensan que «no vamos hacia un nuevo acuerdo, sino que nos dirigimos a un intento de Estados Unidos de cambiar el régimen en Irán», según declaró a la cadena CNN. Un cambio de estrategia que ya adelantó el actual asesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, en un discurso pronunciado en octubre en el que anunció que la política estadounidense debería estar orientada a «derrocar al régimen de los mulás» ya que «su comportamiento y objetivos no van a cambiar». Bolton se atrevió incluso a poner una fecha para este cambio en Teherán y dijo que se produciría «antes de 2019», por lo que le quedan ocho meses.

A lo largo de la semana el embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, ha recordado al Consejo de Seguridad que Irán «es la amenaza que une a Hezbolá, Hamás y al régimen de Assad», y la representante de EE UU en el organismo internacional, Nikki Haley, apuntó a Teherán como «el principal foco de inestabilidad en la región».

El ministro de Defensa israelí, Avigdor Lieberman, viajó hasta Washington para reunirse con el secretario de Defensa, James Mattis, y poco antes del encuentro concedió una entrevista a un medio saudí en la que aseguró que «si Irán ataca Tel Aviv, atacaremos Teherán y destruiremos cualquier sitio militar iraní en Siria que amenace a Israel». El político ultranacionalista afirmó que la salida de EE UU del pacto es una de las claves para derrocar al régimen islámico porque acelerará su «colapso económico».

A lo largo del encuentro, Mattis reafirmó el compromiso militar de su país con el Estado judío y sobre un posible choque entre Israel e Irán adelantó que «puedo ver cómo puede empezar, pero no estoy seguro de cuándo y dónde, pero seguramente sea en Siria porque los iraníes continúan con su apoyo firme a Hezbolá». Pocas horas después, el secretario de Defensa confesó ante el Senado haberse leído el acuerdo nuclear en tres ocasiones y reveló que «está escrito con la convicción de que Irán trataría de engañarnos» y por eso «los procesos de verificación» con los que cuenta la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) «son muy fuertes».

Las primeras palabras de una voz cercana a la presidencia que no concuerdan con las de Trump, quien no ha prestado demasiada validez a los informes de la AIEA que reflejan que los iraníes cumplen todo lo pactado con el 5+1, grupo formado por EE UU, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania.

«Que acabe de una vez, esto es una agonía que se repite cada 120 días desde que Trump llegó a la presidencia y así no se puede seguir, está todo paralizado. Si se va a retirar del acuerdo, que se retire de una vez por todas», pide un empresario español con larga experiencia en Irán que mira con incertidumbre al día después del 12 mayo, fecha en la que Trump, como hace cada cuatro meses desde que llegó a la presidencia, debe rubricar o no su continuidad en el acuerdo.

Problemas económicos

Las amenazas de Trump han logrado que el rial iraní haya perdido casi un 35% de su valor respecto al dólar durante el último año y la presión crece en torno al presidente iraní, Hasán Rohani, que en sus dos victorias en las urnas vendió a los iraníes el acuerdo nuclear como la única forma de salir de la grave crisis en la que se encontraba un país lastrado por las sanciones internacionales. El clérigo moderado está en el punto de mira de los sectores ultraconservadores, que no le perdonan la congelación del programa atómico, y de los reformistas, que esperaban además de la mejora de la economía.

«Tengo la impresión de que se saldrá del acuerdo», ésta fue la conclusión del presidente francés, Emmanuel Macron, tras el encuentro mantenido esta semana con Trump en Washington. China, Rusia y la Unión Europea insisten en la importancia de mantener lo acordado hace tres años y recuerdan que el texto no permite cambios, pero Trump, impredecible en política exterior en todos los frentes, es firme en lo que respecta a la defensa de Israel y parece que, a diferencia de Obama, optará por la ruptura con los iraníes.

El día 12 de mayo tiene la oportunidad de seguir con su política de distanciarse al máximo de todo lo que hizo su antecesor, quien logró acabar con 34 años de incomunicación entre Teherán y Washington, 34 años de confrontación con crisis graves como la de los rehenes de la legación estadounidense en Teherán en los que Estados Unidos se convirtió en el «gran satán» de los ayatolás.

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