Los escándalos minan el círculo íntimo de la Casa Blanca

M. GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK.

Hope Hicks, la directora de Comunicación que Ivanka Trump convirtió en guardiana del presidente dimitió bañada en lágrimas. La renuncia coincide con una noticia de 'The New York Times' que puso al yerno del mandatario en entredicho al revelar que los banqueros con los que se reunió en la Casa Blanca cedieron préstamos multimillonarios a sus empresas. Por su parte, 'The Wall Street Journal' pedía a la pareja que volviese a casa «si de verdad quieren servir al presidente y a sí mismos».

Estas noticias suponen un nuevo varapalo para el grupo de los neoyorquinos moderados que Ivanka y su marido llevaron a la Casa Blanca. La entrada del general John Kelly como jefe de Gabinete ya les cerró el Despacho Oval. Y la directora de Comunicación que llegó a la familia Trump como relaciones públicas de Ivanka, ya no estará para conectar sus deseos con las decisiones del mandatario.

Las recientes maniobras políticas dejan al volátil gobernante en manos de la línea más dura encarnada por Stephen Miller, el activista de ultraderecha de 32 años y único superviviente de la campaña en el círculo íntimo de Trump.

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