Entran en vigor las sanciones de EE UU contra el sector turístico y militar cubano

Un grupo de turistas recorren las calles de La Habana en un vistoso taxi descapotable. :: Alejandro Ernest / efe/
Un grupo de turistas recorren las calles de La Habana en un vistoso taxi descapotable. :: Alejandro Ernest / efe

MILAGROS L. DE GUEREÑO

la habana. Donald Trump anunció en junio el endurecimiento de las medidas contra Cuba, pero no fue hasta ayer cuando las autoridades estadounidenses las hicieron oficiales. De inmediato, La Habana las calificó de «arbitrarias». No parece casualidad que las sanciones dirigidas a torpedear los ingresos de 180 empresas relacionadas con los militares y el turismo se conozcan poco después de que el Gobierno de Raúl Castro relajara las normas migratorias para facilitar a cubanos residentes en el exterior y ciudadanos del poderoso vecino entrar en cruceros y yates, simplificando la gestión de los pasaportes.

Desde hoy, los viajes de estadounidensese a Cuba quedan limitados al mínimo. Tomarse una Tropicola -la cola local cubana- o un ron de la marca Varadero pasarían a ser delito. Al igual que alojarse en el hotel Ambos Mundos buscando el espíritu de Ernest Heminguay o el lujo prometido por la cadena Manzana Kempiski.

La extensa lista negra prohíbe a compañías y viajeros hacer negocios, alojarse o comprar en empresas, hoteles y tiendas propiedad o gestionadas desde los ministerios de las Fuerzas Armadas e Interior; la enorme Corporación Cimex S.A.; el grupo de Administración Empresarial; la Companía Turística Habaguanex S.A., que dependió directamente de la oficina del historiador de la ciudad hasta que a comienzos de año fue absorbida por los militares; el Grupo de Turismo Gaviota y la Unión de Industria Militar. Tampoco se ha salvado la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, el proyecto de terminal de carga e inversiones en el que Raúl Castro había depositado la confianza para relanzar la economía isleña y la inversión extranjera.

Las medidas fueron estudiadas durante más de cinco meses por los departamentos del Tesoro y Estado, y el Consejo de Seguridad Nacional. Gracias al retraso y las excepciones para acuerdos firmados antes de su entrada en vigor, la empresa Caterpillar de equipos pesados podrá, a través de su filial en Puerto Rico, abrir un almacén y centro de Distribución en el Mariel. Y el fabricante de equipos agrícolas con sede en Illinois Deere & Co. acordó en la pasada Feria de La Habana vender tractores al Gobierno cubano para uso de las cooperativas agrícolas.

Un funcionario estadounidense afirmó que el endurecimiento no tenía «nada que ver con los incidentes acústicos». Sin embargo, ha llegado después de que Trump, aun sin culpar a Cuba, sí la responsabilizó por no haber cuidado de la salud de los diplomáticos. El canciller de La Habana Bruno Rodríguez dijo recientemente que era una mentira para justificar la intención de congelar los avances logrados en las relaciones bilaterales.

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